Nutricion Mexico

 

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miércoles, marzo 29, 2006

¿Sabes comer bien?

“Saber comer, significa un estilo de vida”, coincidieron nutriólogos de la zona, al manifestar que una buena alimentación es clave para aumentar la calidad de vida sin una desnutrición en medio de la vida urbanizada, una obesidad incontrolable y una lista más de padecimientos derivados.

Aprender a nutrirse se aprende, como sabemos, de forma muy diferente en cada familia: “los padres juegan un rol muy importante al reaprender a comer a lado de los hijos” dice Ezequiel Rodríguez, nutriólogo de la Clínica 72 del IMSS en Tlalnepantla. Por necesidad y por salud, de repente tres o más integrantes de la familia, se convierten en pacientes, y resulta muy difícil para ellos planear un menú equilibrado y establecer horarios, agregó el doctor.

De ahí el interés de los nutriólogos por ejercer una profesión encaminada, entre otras cosas, a terminar con tabúes como el de “Saber nutrirse es hacer dietas” lo cual califican como falso. Incluso, las costumbres familiares de decirle a los hijos: “Acábate todo lo del plato… dos cucharadas más” también ha sido una forma de orillar generación tras generación, a comer mal.

“Las mamás al preocuparse porque sus hijos no comen, los obligan a probar bocado y eso les hace perder noción a los niños de qué cantidad es adecuada comer, y en menos de cuatro años, ya es un paciente de sobrepeso u obesidad”.

Las recomendaciones siguen siendo: “No presionar, regañar o premiar a los niños cada vez que coman, sino que ellos, escojan de una amplia variedad lo que deben comer, hay que aprender a confiar en ellos, y darles esa seguridad para elegir bien” agregó el especialista.

El área de nutrición del Hospital Herrejón Daimler-Chrysler en Atizapán registra que de cien pacientes atendidos en promedio al mes, casi el 50% de ellos acuden por problemas de obesidad, en seguida se atienden casos de desnutrición y en tercero, problemas diarreicos.

“Es por eso que se diseñó para la gente, un programa de atención, además de pláticas diarias sobre el tema de nutrición. Eso nos permite una relación más cercana con el paciente, y darle confianza, para conocer de a fondo, cuáles son las razones que le imposibilitan a un persona llevar una dieta”, dice María de la Luz Alvarado Magaña, Jefa de Dietología del Hospital.

“Se nota mucho en las personas que están a acostumbradas a comer lo primero que tengan en frente, sin incluir en sus alimentos leche ni verduras”, dice. En Atizapán se han atendido casos de niños en un segundo grado de desnutrición, y después de haberse regularizado, en unos cuatro meses regresan a internarse, comentó.

En casos más severos, Verónica Barragán Aviña, del Centro de Nutrición Familiar Nutri2, de Naucalpan, afirma que en gente de la zona de Satélite, Las Arboledas, Valle Dorado y Santa Cruz se atienden trastornos alimenticios en adolescentes como la anorexia y la bulimia, diabetes en los adultos, derivado de una mala alimentación u obesidad y en los niños, este último padecimiento es el que ocupa el primer lugar de los casos atendidos en la zona.

La falta de ejercicio, agregó la nutrióloga es una de las causas más comunes, derivadas entre otras cosas, por el desinterés en tener una vida saludable, o por los ritmos de vida que no permiten tener una jornada adecuada a la alimentación: “Optan por comida chatarra, comida rápida o menús que tampoco suelen ser equilibrados”.

“En pacientes jóvenes y oficinistas, que por sus horarios de trabajo no tienen tiempo de hacer ejercicio, le sugiero tomar mucho agua, dejar la comida chatarra, no usar elevadores, utilizar lo más posible escaleras, o estacionar el coche lejos de su oficina, para obligarse a caminar, y utilizar menos el vehículo si se trata de distancias cortas” agrega Barragán.

En personas de la tercera edad, por afectaciones de colesterol, gastritis, diabetes o hipertensión, el diagnóstico deriva en una dieta mucho más controlada, libre de irritantes y grasas, explicó la doctora.

En este sentido, la labor del nutriólogo es conocer en las personas, sus hábitos, horarios, costumbres, antojos, y a partir de eso, hacer su plan de alimentación ideal para nutrirse. A través de servicios particulares como la Clínica Nutri2 en la colonia Boulevares de Naucalpan, o en otra institución pública de salud, donde por ley, cuentan con una serie de programas nutricionales para cada tipo de persona, ya sean niños, madres primerizas, jóvenes con estrés o adultos mayores.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

¿Qué son los nutrientes o nutrimentos?
Las sustancias químicas de los alimentos que proporcionan la energía necesaria para el cuerpo y son liberados, durante el proceso de la digestión. Así lo establecen los primeros estudios realizados por Lavoisier a mediados del siglo XVIII.

Organización Mundial de la Salud
La OMS recomienda que un adulto varón debe consumir diariamente un máximo de 2,500 Kcal y un máximo de 2,000 Kcal, para las mujeres. En respuesta inmediata de que la obesidad, por la acumulación de grasas y el exceso de calorías, ocupa el primer lugar en enfermedades del país.



Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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martes, marzo 28, 2006

Comer bien cuando se vive solo

La sociedad actual está experimentando un crecimiento de la población de mayor edad, debido al aumento de la esperanza de vida y a los avances en las Ciencias de Salud, entre las que se incluye la Nutrición.

Las personas que viven solas representan un gran número de la población anciana, siendo la soledad un factor de riesgo para padecer determinadas enfermedades que merman el bienestar y la calidad de vida.

Desde el punto de vista nutricional, la soledad supone un riesgo mayor de malnutrición y puede contribuir a empeorar otras patologías existentes en las personas mayores. Hay numerosos factores que se asocian a una alimentación deficiente en los ancianos que viven solos. Entre ellos destacan el bajo poder adquisitivo, una movilidad disminuida que impide que salgan a comprar, la inapetencia, el desconocimiento de las bases de una dieta equilibrada, la falta de motivación para preparar platos apetitosos, problemas de masticación o de deglución y sobre todo en los hombres viudos, la poca práctica en la cocina.

Todos estos factores hacen que la dieta de los mayores se vuelva monótona y desequilibrada. Al no incluir en ella una gran variedad de alimentos, se pueden ocasionar déficits de nutrientes, por ejemplo de vitamina C si no se toman verduras y frutas frescas, y de hierro y zinc, si no se toman alimentos ricos en estos minerales como la carne, el pescado y las legumbres. Muchas veces no se realizan las tomas diarias aconsejadas, es decir, tres comidas fuertes (desayuno, comida y cena) y una o dos colaciones (almuerzo y merienda), con lo que no se ingiere la energía necesaria. Los alimentos precocinados son una gran ayuda para las personas que no saben cocinar, pero debido a que la mayoría muestran un gran contenido en sodio y grasas saturadas, no se recomienda un consumo abusivo de estos productos, sobre todo si se padece de hipertensión o de hipercolesterolemia, si bien hay marcas comerciales bajas en sodio y en grasas (véase siempre el etiquetado).

Lo que hay que comer en una dieta equilibrada

Una dieta equilibrada debe incluir la máxima variedad de alimentos, de manera que no falten los hidratos de carbono, las proteínas y las grasas necesarias, así como los minerales y las vitaminas. Las raciones recomendadas de cada grupo son:

* Leche y derivados: 2-3 raciones/día, para asegurar el aporte de calcio. Moderar el consumo de lácteos ricos en grasa, incluidos los quesos, porque son además ricos en sodio (salvo el requesón y el tipo Burgos sin sal).
* Cereales y patata: 4-6 raciones/día. El pan, la pasta, el arroz y las patatas aportan hidratos de carbono, y no deben faltar en cada una de las comidas.
* Frutas: 2-3 piezas/ día. Mejor si son frescas para aprovechar las vitaminas y la fibra.
* Verduras y hortalizas: 2 raciones/día. Tomar tanto verdura cocida como ensalada, ya que son fuente de fibra, vitaminas, minerales y antioxidantes.
* Legumbres: 2-3 raciones/semana. Aportan sobre todo hidratos de carbono, proteínas y fibra.
* Carnes, pescados y huevos: alternar su consumo. Preferir las carnes magras como las aves sin piel y el conejo. El pescado debe estar presente en más ocasiones que la carne, teniendo cuidado de eliminar bien las espinas. Se pueden tomar hasta 4-5 huevos a la semana, ya que su proteína es de muy buena calidad y aportan además variedad de minerales y vitaminas.
* Azúcares y derivados: moderar su consumo, sobre todo en caso de diabetes.
* Aceites y grasas: el aceite de oliva debe ser la principal grasa tanto para cocinar como para aliñar los platos, aunque también pueden emplearse aceites de semillas (girasol, maíz). Limitar el consumo de grasas animales como la mantequilla y la nata.
* Bebidas: la hidratación es muy importante en los ancianos, por lo que deben tomar una cantidad de líquidos suficiente. Puede ser en forma de agua, infusiones, caldos, zumos, gelatina, etc. Se permite la ingesta de vino tinto, si se tiene el hábito, junto con las principales comidas, o de otras bebidas de baja graduación como la cerveza o la sidra, siempre que no haya contraindicación médica.

Consejos prácticos

* Realizar entre cuatro y seis comidas al día, sin saltarse ninguna toma y manteniendo los horarios de un día para otro.
* Aportar la máxima variedad a los menús, incluyendo alimentos de diferentes grupos (variedad de verduras, frutas, etc.). Se pueden preparar platos únicos muy nutritivos si no se tiene mucho apetito. La combinación de arroz, patatas o pasta con alimentos proteicos como la carne, el pescado y los huevos son un ejemplo de ello. También las legumbres en compañía de verduras y cereales como el arroz, forman platos completos.
* A la hora de hacer la compra dar preferencia a los alimentos frescos. En la cesta no deben faltar las frutas y las verduras. Los alimentos congelados como las verduras y los pescados también son una buena opción, así como las conservas de legumbres. En los supermercados cabe la posibilidad de que lleven la compra a casa, por lo que si existe alguna limitación para salir del hogar con frecuencia o de llevar peso, se puede realizar una compra mayor y solicitar este servicio.
* Para evitar tener que hacer comida todos los días, se puede preparar una cantidad mayor cuando se haga y congelarla en envases del tamaño de una ración.
* Hay que tener cuidado con las sobras que se guardan durante mucho tiempo, ya que pueden ser origen de intoxicaciones alimentarias. Los alimentos cocinados deben guardarse siempre en el frigorífico y evitar que permanezcan en él muchos días.

Un menú sencillo y nutritivo

Desayuno: leche con galletas y una pieza de fruta.
Almuerzo: infusión, pan tostado con jamón de york.
Comida: sopa con hebras de pollo y huevo duro, lentejas con arroz y una pieza de fruta.
Merienda: cuajada con miel y nueces.
Cena: tomate en ensalada, lenguado a la plancha encebollado con pimiento verde y una pieza de fruta.

http://www.consumer.es/


Saludos Cordiales

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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sábado, marzo 25, 2006

Desnutrición

Deficiencia de nutrientes que generalmente se asocia a dieta pobre en vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas, alteraciones en el proceso de absorción intestinal, diarrea crónica y enfermedades como cáncer o sida. Este padecimiento se desarrolla por etapas, pues en un principio genera cambios en los valores de sustancias nutritivas contenidas en sangre, posteriormente, ocasiona disfunción en órganos y tejidos y, finalmente, genera síntomas físicos con el consecuente riesgo de muerte.
Cabe destacar que hay periodos de la vida en los que se tiene mayor predisposición a padecer desnutrición, como infancia, adolescencia, embarazo, lactancia y vejez, siendo el primero el que puede dejar severas secuelas, por ejemplo, disminución del coeficiente intelectual, problemas de aprendizaje, retención y memoria, escaso desarrollo muscular e infecciones frecuentes. Esto último representa una de las principales causas de mortalidad, ya que el déficit de nutrientes altera las barreras de inmunidad que protegen contra el ataque de gérmenes.

Desnutrición primaria

Se presenta debido a insuficiente consumo de alimentos, ya sea por carencia de recursos económicos, dietas rigurosas o anorexia.

Desnutrición secundaria

Su aparición se debe a que los alimentos ingeridos no son procesados por el organismo de manera adecuada debido a que diversas enfermedades interfieren con la digestión, entre dichos trastornos se encuentran infecciones crónicas, insuficiencia cardiaca, deficiencias enzimáticas a nivel intestinal, alteraciones en hígado, colitis, parasitosis, diabetes mellitus, cáncer o sida.

Desnutrición de primer grado

Agrupa a personas cuyo peso corporal representa del 76 a 90% del esperado para su edad y talla; en estos casos se consumen las reservas nutricionales pero el funcionamiento celular se mantiene en buen estado.

Desnutrición de segundo grado

El peso corporal se encuentra entre 61 y 75% del ideal, y quienes la sufren tienen agotadas sus reservas de nutrientes, por lo que en el intento por obtener energía lesionan a las células.

Desnutrición de tercer grado

El peso corporal es menor al 60% del normal; las funciones celulares y orgánicas se encuentran sumamente deterioradas y se tiene alto riesgo de morir.

Marasmo

Estado grave que se caracteriza por ocasionar decaimiento del organismo debido a inadecuado aporte de calorías y proteínas, el cual deriva en excesiva pérdida de peso, tumefacción de piel y tejido subcutáneo, hundimiento del abdomen, temperatura baja, pulso lento y diarrea.

Kwashiorkor

Síndrome resultante de intensa deficiencia de proteínas que se presenta al seguir dieta insuficiente en cantidad o calidad de alimentos y al padecer problemas de absorción de nutrientes; suele ocasionar edema generalizado, dermatitis escamosa, debilitamiento, pérdida del pigmento capilar, aumento en el tamaño del hígado, retraso del crecimiento y mayor riesgo de contraer infecciones.

Causas

Mala alimentación, principalmente durante la infancia, adolescencia, embarazo, lactancia y vejez, lo que se asocia a inadecuada selección de comestibles, religión, preferencias, enfermedades, desconocimiento y bajos recursos económicos.

Seguir dietas rigurosas durante periodos prolongados.

Anorexia y bulimia.

Padecer cáncer o sida.

Infecciones.

Diarrea crónica.

Defecto de absorción en el intestino ocasiona que los nutrientes contenidos en los alimentos no sean aprovechados; este trastorno puede tener como causa enfermedades crónicas en sistema digestivo, riñón, corazón, pulmones, páncreas y alteraciones e el metabolismo.

Alcoholismo en grado avanzado propicia que se desatienda la alimentación.

Dieta vegetariana, ya que no aporta todos los nutrientes que el organismo necesita.

En ancianos las causas de desnutrición incluyen problemas en el estado de ánimo que los vuelven inapetentes, disminución del sentido del gusto y olfato, pérdida progresiva de las piezas dentales y dificultad para preparar los alimentos.

Algunos fármacos pueden estar implicados, ya sea porque disminuyen el apetito, distorsionan el sabor de la comida, ocasionan molestias estomacales o alteraciones del ritmo intestinal.

Síntomas

Pérdida excesiva de peso.

Palidez.

Hundimiento o abultamiento del abdomen.

Pómulos salientes.

Agotamiento.

Falta de memoria.

Frío en manos y pies.

Falta de crecimiento.

Resequedad en la piel; generalmente se observan fisuras en párpados, labios y pliegues de codos y rodillas.

Caída del cabello, el cual se torna seco y cambia su coloración.

Sensación de plenitud y pesadez después de comer en forma ligera.

Menstruación irregular o desaparición de la misma.

Edema.

Pérdida de masa muscular.

Alteraciones en coagulación sanguínea y sistema inmunológico.

Si existe desnutrición severa el paciente tendrá los dedos de manos y pies fríos y azulados debido a trastornos circulatorios.

Uñas delgadas y frágiles.

Latidos cardiacos acelerados.

Continuas infecciones en vías respiratorias.

Raquitismo y anemia.

Diagnóstico

Se considera la historia alimenticia del paciente y se realiza valoración médica, la cual incluye mediciones de peso, talla y pliegues cutáneos.

Se solicitan análisis clínicos de sangre y orina (como absorción de la D-xilosa o albúmina), los que indican el grado de deficiencia de vitaminas, proteínas y minerales.

Un dato de laboratorio muy importante para determinar si un paciente tiene desnutrición es el valor de proteínas en sangre, por ejemplo, albúmina (principal proteína que circula en nuestro organismo).

Prevención

Procurar que el régimen alimenticio incluya vitaminas, proteínas, lípidos, minerales y carbohidratos en forma balanceada, lo cual puede apoyarse mediante suplementos vitamínicos y complementos alimenticios; es fundamental que estas medidas se fortalezcan y vigilen estrechamente durante infancia, embarazo, lactancia y vejez.

En el recién nacido es primordial el consumo de leche materna, ya que cuenta con los nutrientes que le permitirán desarrollarse de manera normal y crear defensas; en caso que la madre no pueda alimentarlo, el pediatra recomendará fórmula láctea que le proporcionará al pequeño adecuada alimentación.

Si pretende someterse a método de control de peso es indispensable acudir al nutriólogo, ya que este especialista tiene la capacidad de diseñar régimen dietético adecuado a cada persona, con lo que se evitará sufrir descompensaciones.

Quienes padecen diabetes, sida o cáncer deben cumplir de manera estricta su tratamiento y comer en forma balanceada para reducir el riesgo de padecer desnutrición.

Tratamiento

En desnutrición de primer y segundo grados debe seguirse dieta balanceada, completa y variada, de fácil digestión, agradable y sencilla de ingerir.

En desnutrición de tercer grado se deben introducir los alimentos en forma gradual, asegurar aporte de carbohidratos, proteínas, ácidos grasos esenciales (omega 3), vitaminas, minerales y oligoelementos.

En ambos casos se puede recurrir a multivitamínicos, suplementos alimenticios y alimentos fortificados.

La falta de memoria y concentración pueden mejorar al administrar productos de venta libre indicados para incrementar la capacidad de atención, concentración y retención.

Para disminuir la fatiga es recomendable recurrir a productos que contengan ginseng.

Si hay resequedad en la piel se sugiere el uso de cremas humectantes.

Cuando la desnutrición es muy severa, es necesario que la persona sea hospitalizada para que le proporcionen tratamiento y cuidados que en casa son imposibles de administrar.


http://www.tropicanafm.com


Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, marzo 19, 2006

Los efectos del zinc en la memoria de adolescentes

Un estudio avalado por el Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos concluye que los niños de 11 años que ingieran un suplemento de 20 mg de zinc 5 días a la semana, tras 3 meses de tratamiento ininterrumpido, van a exhibir una capacidad mental superior a la de quienes no hayan optado por dicho suplemento.

Según este trabajo, los niños serán capaces de responder a las preguntas de forma más rápida y con mayor precisión, haciendo gala de una memoria más dúctil y de una mayor capacidad de atención y retención de ideas. James Penland (Grand Forks, Dakota del Norte), coordinador del estudio, expuso recientemente dichas conclusiones en un encuentro nacional sobre biología experimental. Con anterioridad, el zinc se había vinculado a la potenciación de funciones motoras, cognitivas y psicosociales en niños y adultos; pero éste es el primer experimento llevado a cabo en escolares preadolescentes.
Penland subrayó esta circunstancia, «habida cuenta que se trata de una franja de población en etapa de cambios físicos y mentales muy complejos, que normalmente acusa déficit de oligoelementos esenciales en sus tablas nutritivas». Los expertos en nutrición advierten del peligro de dietas pobres en zinc, incluso en países desarrollados como Estados Unidos. Las fuentes naturales de zinc son las carnes rojas, el pescado y los cereales, «que nuestros esclares denostan muchas veces, al optar por fórmulas más energéticas, rápidas de comer y de gusto sabroso».

Las recomendaciones oficiales sobre consumo de zinc varían de los 15 mg/día en Estados Unidos para población adulta a los 9,5 mg de las autoridades del Reino Unido para los hombres y los 4-7 mg para las mujeres.

El estudio coordinado por Penland reclutó a 111 niñas y 98 niños de 11 años, distribuidos en tres grupos que tomaron zumo de frutas con 0, 10 y 20 mg de gluconato de zinc, respectivamente. Se trató de un estudio ciego, por lo que ni los escolares, ni sus padres ni los evaluadores podían saber de entrada qué cantidad de zinc era la ingerida. Tanto al principio como al final del estudio se pidió a los alumnos que realizaran una serie de ejercicios de habilidad mental, a la vez que se monitorizaron sus niveles de zinc en sangre.

Quienes habían tomado 20 mg de zinc al día realizaron sus pruebas un 12% mejor que quienes no habían tomado nada, y un 6% mejor que quienes habían tomado sólo 10 mg. Los suplementos de zinc no repercutieron en el rendimiento motor o psicosocial de los alumnos, si bien las niñas que no habían tomado zinc manifestaron más trastornos de conducta.

Estos datos se añaden a los de estudios previos que avalaban la utilidad del zinc a la hora de reforzar la respuesta inmune o en aspectos tan concretos como la coordinación visual-manual. También se había achacado al zinc una mayor capacidad para la retención de memoria y la fuerza muscular (en adultos).

Mano de zinc

Otros estudios han vinculado un déficit de zinc a la conducta violenta en los adolescentes. Se sospechaba que detrás de las conductas violentas juveniles podía haber un déficit de hierro, proteínas o vitaminas, habida cuenta que los jóvenes con analítica más equilibrada tienden a mantener conductas menos irascibles.Los expertos ratificaron que una suplementación adecuada en la pubertad puede tener un impacto en la inhibición de la violencia juvenil y combatir la conducta antisocial.

Jianghong Liu colaboradores, de la Universidad del Sur de California, llevaron a cabo un estudio de campo con un millar de adolescentes de Isla Mauricio, representantes de muy diversas etnias. Monitorizaron sus analíticas de sangre desde los 3 años, prestando atención especial a la vitamina B, proteínas, hierro y zinc. A los 11 y a los 17 años se sometió a estos escolares a una serie de pruebas de conducta y se constató que los adolescentes con peores niveles oligoalimenticios presentaban una conducta hasta un 41% más conflictiva que los de valores normales.

Los autores concluyeron que el déficit de zinc en esta etapa de crecimiento trae consigo un índice de inteligencia menor que, a su vez, desemboca en conductas más agresivas y antisociales. «Pudimos comprobar que los niveles de zinc desempeñan un papel determinante de la violencia juvenil superior, incluso, al de las clases sociales o niveles adquisitivos».

Asimismo, los investigadores alertan sobre los peligros de un déficit mineral en las dietas de los jóvenes. En el reino Unido, sin ir más lejos, el déficit de hierro es el trastorno alimenticio más extendido entre la población. Por contra, el beneficio que una suplementación de hierro o zinc puede suponer en la población adolescente no tiene parangón en la población senil. Suplementar a los ancianos con antioxidantes, hierro o zinc no mejora su rendimiento cognitivo.

«Sabemos que las vías oxidativas están implicadas en los procesos de demencia», explica la neuróloga Kristine Yaffe (San Francisco, California), y en adultos sanos se ha demostrado que «una dieta rica en antioxidantes protege contra el deterioro cognitivo hasta una cierta edad». La investigadora suplementó las dietas de 2.000 ancianos con 80 mg de zinc por un tiempo medio de 7 años sin conseguir avances notables en sus pruebas cognitivas.


SALUD MINERAL


Nuestro organismo necesita un aporte mínimo diario de 2 mg de zinc para llevar a cabo sus funciones esenciales. El zinc es un micromineral muy versátil que aparece unido a procesos tan elementales como el crecimiento, la actividad de la vitamina A o la síntesis de enzimas pancreáticos. El mineral está presente en cada una de nuestras células, ya que es necesario para el funcionamiento de más de 300 reacciones enzimáticas vinculadas al metabolismo de carbohidratos, proteínas y grasas, así como en la síntesis de insulina.

Las mayores concentraciones de zinc tienen lugar en el tejido muscular, con una proporción del 60%. Un 30% se aloja en los huesos y el 10% restante en la glándula prostática, los ojos y la piel. Además de contribuir a las reacciones enzimáticas, el zinc actúa sobre el sistema inmunológico, aumentando las defensas frente a infecciones bacterianas.

También se ha visto que facilita la curación y cicatrización de heridas y quemaduras, disminuye el tiempo de curación de las úlceras gástricas, a la vez que mejora el crecimiento y desarrollo del feto. Las embarazadas que reciben suplementos de zinc se ha demostrado que tienen menos riesgo de dar a luz un bebé con bajo peso. El zinc se utiliza también para curar procesos de acné y reducir las cantidades de sebo en la piel. Los dermatólogos han descrito que una piel muy seborreica puede, a su vez, provocar alopecia en el adulto y que, en virtud de las propiedades anti-andrógenas de este mineral, el problema podría solucionarse o atenuarse con un consumo controlado de zinc.

Además, se atribuye al zinc un aumento en la agudeza del sabor y el olfato, al igual que una protección del hígado frente a las agresiones químicas. Aunque faltan investigaciones concluyentes, también se recomienda en la prevención de ciertas demencias, anorexia nerviosa, cataratas, diabetes, síndrome de Down, impotencia, osteoporosis y prostatitis. La deficiencia de zinc no se caracteriza, la verdad sea dicha, por unas determinadas manifestaciones clínicas. Muchas personas presentan bajos niveles de zinc en el organismo, sobre todo en países atenazados por el hambre o la pobreza extrema, así como en poblaciones desprotegidas.

Un bajo consumo de este mineral se ha asociado epidemiológicamente a los problemas de próstata en hombres mayores de 45 años, alteraciones en el crecimiento normal durante la infancia o trastornos de la menstruación. Los primeros síntomas que se observan son sus efectos sobre la pérdida de gusto y de agudez olfativa, alteraciones dermatológicas, dificultades para la erección, retraso de crecimiento uterino, caída del cabello o anemia.

Existen productos de consumo que, lejos de aportar zinc al organismo, empeoran los cuadros al inhibir la absorción del preciado mineral, como son las bebidas alcohólicas, el tabaco o el café consumido en cantidades excesivas. También conviene evitar las dietas agresivas basadas en cereales y leguminosas no fermentadas (con elevado contenído de ácido fítico), o las dietas basadas en raíces y tubérculos, tradicionalmente pobres en zinc. En caso de seguir una dieta vegetariana muy estricta se recomienda combinarla con la administración de suplementos y reducir el consumo de fitatos.






Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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lunes, marzo 13, 2006

Un estudio revela que el aceite de oliva es el producto que despierta más seguridad entre los consumidores

La carne es para el consumidor el alimento más problemático y el aceite de oliva el que despierta más seguridad, según un estudio sobre la percepción social de la seguridad alimentaria en Cataluña elaborado por la Generalitat. Este trabajo se presentará en el IV Congreso de Seguridad Alimentaria inaugurado ayer en Barcelona.

El estudio concluye que no se detecta una situación generalizada de desconfianza en relación con la seguridad de los alimentos, aunque hay un bajo conocimiento del término seguridad alimentaria. El consumidor percibe que hay más controles pero también más riesgos, y entre los menores de 20 años se asocia más seguridad con pérdida de sabor.
También se ha visto que lo que genera más desconfianza son los productos de países no europeos, porque se pone en duda que tengan las mismas garantías y controles que en Europa. Al hablar de las formas de producción alimentaria que despiertan más inquietud desde la perspectiva de la salud humana, se observa que muchas están relacionadas con el medio ambiente, y entre ellas destacan el uso de productos químicos en la agricultura, la desconfianza por los productos de engorde y crianza intensiva del ganado, la contaminación del suelo y el aire, o el exceso de aditivos.

Sin embargo, el trabajo constata que los consumidores tienen la máxima confianza en la industria alimentaria y que su mayor temor se produce con relación a la carne, seguido de los productos agrícolas y los de fabricación artesana.

La desconfianza en la carne es consecuencia, según el estudio, de la crisis de las «vacas locas», el uso de sustancias ilegales para el engorde del ganado, o el tratamiento masivo con antibióticos. En cambio, el aceite de oliva es el producto que presenta menos problemas porque los consumidores piensan que la crisis del aceite de colza sirvió para regular el sector, y por sus cualidades organolépticas y nutricionales.



Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Riesgos y beneficios de la vitamina D

¿Es necesario incrementar la ingesta de vitamina D? Según algunos estudios recientes, buena parte de la población europea y también la del otro lado del Atlántico tiene déficit de vitamina D. Un trabajo de la Universidad de California que se publica en el número de febrero de la revista American Journal of Public Health sugiere que el déficit de vitamina D podría estar contribuyendo a varios miles de muertes prematuras que se dan anualmente a causa del cáncer.

La afirmación, que de entrada puede resultar exagerada, se basa en las evidencias de que hay un déficit generalizado de vitamina D y en el descubrimiento de que hay mayor riesgo de sufrir algunos tipos de cáncer cuando se tiene ese déficit. Los investigadores han hecho una revisión de 63 estudios, realizados entre 1966 y 2004, en los que se evaluaba los niveles de vitamina D en relación con el riesgo de cáncer de colon, mama, próstata y ovarios.
Aunque este tipo de estudios, reconocen, tienen un margen de error amplio, los autores están muy seguros de su conclusión. Hay, dicen, una creciente evidencia acumulada en los últimos 25 años y se hace «necesaria un intervención de salud publica». Su recomendación es incrementar la ingesta diaria de vitamina D hasta 1.000 unidades internacionales (IU) diarias, equivalente a 25 microgramos. Una forma económica de conseguirlo, afirman, sería a través de suplementos y alimentos enriquecidos con vitamina D.

«Muchos trabajos científicos están demostrando que son necesarios unos niveles mínimos de vitamina D y que su déficit comporta numerosos problemas, entre ellos raquitismo, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares o un mayor riesgo de cáncer», explica Alberto Muñoz, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols (CSIC). Las evidencias van más allá de la mera correlación estadística. En el año 2001, Alberto Muñoz junto a otros investigadores revelaban en el Journal of Cell Biology dos mecanismos celulares (de diferenciación e inhibición de la proliferación celular) importantes en el desarrollo de cáncer colorectal, en los que intervenía como reguladora la vitamina D3 (colecalciferol). El hallazgo que se derivaba es que la falta de vitamina D impediría ejercer ese papel regulador, lo que llevaría a un mayor riesgo de desarrollar cáncer.

Se calcula, opina este experto, que la cuarta parte de la población europea sufre déficit de vitamina D. ¿Hay que incrementar, pues, su consumo? La gran mayoría de expertos opina que sí. Las autoridades sanitarias establecen un máximo recomendado de 400 unidades diarias de colecalciferol, pero «creemos que se puede subir esa cantidad». ¿Cuál sería el máximo? «Hay opiniones para todos los gustos. Yo no me tomaría grandes cantidades, porque el exceso es tóxico», argumenta Alberto Muñoz, «pero tampoco está bien establecido cuál es el máximo tolerable».

La vitamina D se puede obtener a través de la dieta, aunque lo que obtiene a través de los alimentos es más bien poco: entre un 10% y un 15% de la cantidad necesaria. La razón es que hay pocos alimentos ricos en vitamina D: el aceite de bacalao, que prácticamente nadie toma por su desagradable sabor, y el pescado azul. Los lácteos y los huevos tienen poca vitamina D. De hecho, casi toda la vitamina D que se necesita la sintetiza el propio cuerpo humano en la piel, al exponerse al sol. De ahí que, aunque haya numerosos estudios abogando por incrementar los niveles de vitamina D en la población, no parece haber acuerdo en cómo ni en las cantidades.

¿Vitaminas o sol?

Donde unos abogan por suplementos vitamínicos, otros ven un peligro de hipervitaminosis en una moda creciente que está cundiendo en los países desarrollados. Una encuesta de la aseguradora Norwich Union realizada entre médicos generalistas en el Reino Unido revelaba, a finales de 2005, que el 73% de los doctores encuestados tenían pacientes que se automedicaban vitaminas, y el 13% de doctores afirmaba tener pacientes que habían sufrido efectos adversos como consecuencia de los suplementos.

Hay divergencia en estudios como el publicado hace unos meses por un equipo de la Universidad de Manchester (EEUU) y dirigido por Ann Webb. Los investigadores habían calculado que exponerse entre 10 y 15 minutos al sol del mediodía sin protección solar seria el tiempo óptimo para incrementar los niveles de vitamina D, recomendación que no tardó en ser criticada la Academia de Dermatología Americana, que la calificaron de «altamente irresponsable» por el riesgo que tienen las pieles más sensibles de desarrollar cáncer de piel.

Pero no es lo mismo una piel clara que una piel oscura, ni el sol de invierno que el de verano, ni tampoco está claro cuánta vitamina absorbe cada uno con los alimentos, porque depende de su metabolismo. Lo ideal, explica Alberto Muñoz, sería que cada uno pudiera saber qué nivel tiene de vitamina D o de su precursor, y si los niveles no son adecuados, entonces incrementar la ingesta de vitamina. Es algo que se puede saber mediante un análisis, pero «que desgraciadamente no ha llegado a la rutina hospitalaria».

Sin embargo, advierte Alberto Muñoz, de la recomendación de incrementar la ingesta de vitamina D para tener unos niveles saludables y por su efecto protector frente a enfermedades como el cáncer no puede extrapolarse un tratamiento a pacientes con dosis altas y continuadas, porque a largo plazo favorecería la absorción del calcio y llevaría a un efecto adverso, la Hipercalcemia.

GRUPOS DE RIESGO

Ancianos y bebés son los grupos de mayor riesgo en déficit de vitamina D

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un grupo de riesgo por déficit de vitamina D son los bebés, especialmente si han nacido en otoño y en latitudes extremas, porque pasan los primeros seis meses de su vida prácticamente dentro de casa. Además, le leche materna es pobre en vitamina D. Aunque los bebés han absorbido en el útero la vitamina D que necesitan, pueden darse casos esporádicos de déficit de esta vitamina.
Otro grupo de riesgo son los ancianos, ya que con la edad el proceso enzimático que da lugar a la síntesis de la vitamina D pierde eficiencia. En la adolescencia, momento en que se da un rápido crecimiento del esqueleto, puede haber una mayor necesidad de una de las formas activas de la vitamina D, que puede quedar compensada con una suficiente exposición al sol. Sin embargo, y esto puede ser preocupante, los adolescentes y la población en general de los países desarrollados pasan cada vez menos tiempo al aire libre, especialmente en las ciudades.

La preocupación por el déficit de vitamina D ha impulsado proyectos como el europeo OPTIFORD, para investigar si el enriquecimiento de la comida con vitamina D es una estrategia factible para remediar la insuficiencia de este nutriente en la población.







Saludos Cordiales


Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Cereales de desayuno

Existe un consenso generalizado entre los expertos en materia de nutrición sobre la importancia del desayuno desde el punto de vista nutricional, especialmente en los más pequeños.

La interrupción del ayuno nocturno antes de iniciar las tareas diarias contribuye a establecer una situación metabólica más favorable desde el punto de vista fisiológico para poder desempeñar actividades físicas e intelectuales con mejores condiciones y con resultados más satisfactorios.
La actividad física y mental de una persona durante todo el día, está íntimamente relacionada con la ingesta de nutrientes adecuados durante el desayuno. Teniendo en cuenta que con el desayuno se aportan entre el 10 y el 30% de las ingestas nutricionales diarias, la omisión de esta ración favorece ingestas más bajas especialmente para nutrientes críticos como el hierro, el calcio, el magnesio, vitaminas A y B6 que no suelen compensarse por el resto de las raciones.


Los cereales de desayuno, una opción muy interesante

Un desayuno equilibrado contribuye a un reparto más armónico de la ingesta energética a lo largo del día y proporciona además una ración de seguridad de ingesta adecuada para muchos nutrientes.

Distintos estudios han puesto en evidencia que un desayuno rico en hidratos de carbono complejos contribuye de manera significativa a limitar la ingesta grasa total diaria. Siguiendo estas consideraciones, el perfil en la composición de un desayuno debería estar formado por alimentos ricos en hidratos de carbono (sustrato energético) como el pan, los cereales de desayuno o las galletas, así como azúcar, miel o mermelada; un moderado aporte proteico y graso (jamón york, serrano, fiambres, mantequilla o margarina...), y una buena dosis de alimentos ricos en calcio (productos lácteos) y en fibra, vitaminas y minerales (frutas o zumos).

Los cereales de desayuno tan habituales en nuestras mesas desde hace unas décadas, se elaboran principalmente a partir de harinas de trigo, maíz, avena o arroz y se emplean como sustitutos de alimentos anteriormente más típicos de la primera comida del día como el pan o los productos de bollería.
Hoy en día, tenemos la ventaja de que la industria alimentaria ofrece una gran variedad de estos cereales de desayuno: sencillos, azucarados, con miel, caramelo, chocolate, leche en polvo o frutos secos..., con notables diferencias nutritivas y principalmente energéticas, entre varios productos.

El principal componente nutritivo de los cereales de desayuno son los glúcidos o hidratos de carbono, que proceden de las harinas empleadas y de los azúcares simples y otros productos dulces añadidos, como la miel, el caramelo o el chocolate. La proteína que aportan, en general, es de calidad biológica intermedia, que si se combina con la de los productos lácteos, aumenta notablemente su valor biológico. La mayoría de estos productos son poco grasos, exceptuando a los que llevan adicionados frutos secos o desecados o chocolate. El contenido en fibra oscila entre 1 y 5 g /100 g de producto, siendo más abundante en aquellos que incluyen granos enteros, salvado o frutos secos (entre 9 y 29 g/100 g).
Por tanto, es el contenido en glúcidos y lípidos los que los hace calóricos, puesto que aportan entre 350 y 480 kilocalorías por cada 100 gramos.

El aporte original de vitaminas y minerales de los cereales es modesto, aunque habitualmente están fortificados con una gran variedad de vitaminas y minerales diversos (vitaminas B1, B2, B3, B6, folatos, B12, vitamina D, hierro y más recientemente, calcio). De ahí que una ración de 30 gramos de cereales cubre la cuarta parte de la cantidad diaria recomendada (CDR) de estas vitaminas.
El aspecto negativo de estos productos es que para aumentar su sabor y su textura se les suele añadir sodio y azúcares.


Trascendencia del Estudio enKid

El Estudio enKid es un estudio nutricional que se lleva a cabo entre mayo de 1998 y abril de 2000, bajo la dirección de los doctores Lluís Serra Majem y Javier Aranceta Bartrina; y que está dirigido a todos los habitantes residentes y censados en España (excepto Ceuta y Melilla) de 2 a 24 años de edad.


Dos de los objetivos del estudio incluían:
- Estudiar la contribución del desayuno y del consumo de cereales de desayuno a la dieta diaria de la población en estudio.
- Relacionar el hábito del desayuno y el consumo de cereales de desayuno con el estado nutriconal de la población a estudio.

El Estudio enKid proporciona una información privilegiada acerca del estudio nutricional de la población infantil y juvenil española, y permite, además, analizar las características de esta población en función del consumo de determinados alimentos.
Se han analizado el perfil alimentario, las características del desayuno, la calidad nutricional de la dieta diaria y la obesidad en función del consumo de cereales de desayuno en España.


Mejora el aporte de vitaminas y minerales

* En España, aproximadamente un 50% de los niños y adolescentes consumen regularmente cereales de desayuno según las recientes conclusiones del estudio enKid. No obstante, el consumo de estos productos es en general bajo, comparado con otros países.
En este estudio se ha puesto de manifiesto de forma clara una mejora en el aporte de hidratos de carbono, fibra y numerosos minerales y vitaminas en las personas de 2 a 24 años que consumen habitualmente cereales de desayuno.

* Se ha comprobado que el consumo de cereales de desayuno induce de manera complementaria un consumo mayor de lácteos, ya que normalmente se toman estos alimentos combinados.

* Se han constatado menores índices de sobrepeso y obesidad entre aquellos niños y adolescentes que consumen regularmente cereales para desayunar.

* Entre los aspectos negativos de los cereales de desayuno está su contenido en sodio y azúcar por encima del deseable en algunas variedades. En el Estudio enKid los cereales de desayuno aportan el 5,6% del sodio de la dieta en los niños y jóvenes españoles.

Cuando hablamos de los cereales de desayuno, estamos dando un ejemplo de alimento funcional, fortificado en vitaminas y minerales, que contribuye a mejorar el estado nutritivo y de salud de la población que lo consume.


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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Cómo reducir el consumo de sal

Cuando por una u otra razón el médico nos recomienda la reducción del consumo de sal, es muy importante hacerle caso. Indudablemente, al principio nos puede resultar desabrida la alimentación pero hay algo que se puede hacer para educar nuestro gusto, a pesar de esa carencia.


¿De qué está compuesta la sal?

La sal no es otra cosa que cloruro sódico (NaCI), nombre químico que se refiere a dos elementos: el sodio y el cloro. Aunque ambos elementos son importantes, es el sodio el que tiene una mayor influencia -positiva o negativa, según la cantidad que se consuma- en el normal desarrollo de las funciones fisiológicas del organismo.

El sodio se encarga de regular la cantidad de agua en el cuerpo, impidiendo una pérdida excesiva de líquido o favoreciendo su eliminación de acuerdo con la dosis que se ingiera. Interviene además en la actividad muscular y nerviosa. Por eso, al realizar un esfuerzo físico intenso cuando hace muchpo calor, la pérdida de sal por la traspiración provoca fatiga y calambres. Esta es la parte positiva del sodio. Veamos ahora la parte negativa. Existe una clara relación entre el consumo de sodio (la sal es la fuente más importante) y la hipertensión que se caracteriza por tener una presión sanguínea demasiado elevada que, en casos graves, puede sedembocar en trombosis o infardo de miocardio o derrames cerebrales. Indudablemente, en el caso de un corazón enfermo se debe cuidar la presión sanguínea.


¿Cuánta sal necesitamos?

Conviene saberlo: el organismo sólo necesita entre 1 y 2 gramos de sal por día (algo más en las personas que transpiran mucho). De hecho, la cantidad de sal que se encuentra en la alimentación equilibrada es ampliamente suficiente. No es necesario añadir sal en el agua de cocción o en el plato, salvo en un régimen vegetariano estricto que no contenga ningún producto de origen animal.


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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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El consumo de dioxinas en la dieta diaria

Las dioxinas deben su origen a procesos de combustión, por reacción de algunos precursores como los hidrocarburos y compuestos clorados en presencia de oxígeno; pero también proceden de productos de desecho como son los lodos de depuradora o lixiviados de vertederos.
Desde su síntesis conocida, siempre se han detectado ciertos niveles de estas sustancias. De hecho, en muchos casos, se producen en procesos tan naturales como las erupciones volcánicas, incendios forestales o reacciones químicas naturales. No obstante, tras la llegada de la industrialización, el nivel de acumulación de dioxinas y otras moléculas similares ha ido en aumento hasta convertirse en productos tóxicos de especial preocupación.

Las empresas consideradas precursoras de estos residuos fueron inicialmente aquellas que utilizaban cloro. Entre ellas deberíamos las empresas de plásticos, PVC, blanqueo, reciclaje o fabricas de pulpa de papel, fabricación de herbicidas, industrias del cemento y de la chatarra. En este ámbito también deberían considerarse los procesos de combustión industriales, como los que derivan de los productos petrolíferos o de caucho, e incluso los gases que se desprenden en las combustiones de las gasolinas o calefacciones domésticas.

Además de en estas empresas y procesos, las dioxinas se generan también a partir de la incineración de residuos, materiales reciclables o producción de abono. En general, todo aquello que debe ser quemado a elevadas temperaturas puede ser susceptible de generar estas sustancias tóxicas.

Ingesta diaria tolerable

Las dioxinas muestran afinidad por las sustancias y tejidos grasos, lugares en los que se acumulan. De ahí que, además de generar problemas de salud por exposición atmosférica, puedan contaminar alimentos. Determinar su presencia en los mismos, así como los grupos de mayor riesgo, es hoy una de las principales preocupaciones de las autoridades sanitarias. No en vano el cálculo de la ingesta diaria puede contribuir a prevenir problemas de salud asociados.

Para estimar la ingesta diaria media de dioxinas en los países de la Unión Europea, se ha determinado la presencia de los 17 compuestos tóxicos principales, expresados como equivalentes tóxicos internacionales. Esta ingesta se sitúa entre 84 y 128 pg (picogramos) de equivalentes tóxicos al día (TEQ), lo que corresponde a una ingesta de 1,2-1,9 pg/Kg de peso corporal y día para un peso medio de 68 Kg. La ingesta considerada tolerable es de 10 pg/ Kg peso.

La principal fuente de dioxinas en una dieta media diaria suelen ser la leche y derivados (de 32 a 38 picogramos de equivalentes tóxicos al día). Les siguen las carnes y derivados (de 16 a 33 pg), los aceites y las grasas (de 11 a 29 pg) y el pescado (de 21 a 23pg.) Los huevos, en proporción, son las que menos dioxinas aportan (de 4 a 5 pg diarios).

Si lo que tenemos en cuenta ahora es la ingesta media de PCB, el total en una dieta media asciende a 315 pg TEQ por día. La ingesta de este grupo de PCB es casi tres veces superior a la de las 17 dioxinas y dibenzofuranos, expresados todos ellos como equivalentes tóxicos (315 pg/día frente a 128 pg/día) Por todo ello, es interesante destacar que los alimentos que más contribuyen a una elevada concentración de dioxinas son el pescado y algunos productos lácteos. Los resultados que se han presentado son aplicables al conjunto de la Unión Europea. En España el consumo de pescado es sensiblemente superior al del resto de Europa, aspecto que eleva el riesgo de contaminación.

Primeros problemas de toxicidad

Los primeros problemas ocasionados por la presencia de estos contaminantes químicos en el medio ambiente son debidos a accidentes en la industria, la utilización de gases y toxinas en guerras o su liberación al medio sin control.

He aquí, enumerada en orden cronológico, una selección de accidentes e incidentes que por su gravedad o especial significación resultaron ser letales para el medio ambiente y consecuentemente para la alimentación humana en las zonas afectadas.
  • 1949. Explosión en la planta química de Montesanto en Nitro, Virginia, donde se fabricaba el herbicida 2,4,5 triclorofenol.
  • 1963. Intoxicación masiva en EEUU que afecto a varios millones de pollos a través de la alimentación de los mismos con una grasa comestible contaminada con PCP (pentaclorofenol) que estaba impurificado con dioxinas.
  • 1962-1970. Las fuerzas norteamericanas lanzaron con fines militares sobre las selvas de Vietnam del Sur cerca de 91 kilos del denominado «agente naranja», un agente defoliante con unas impurezas de dioxinas del orden de 1 a 20 ppm (partes por millón). Se contaminó una zona de un millón de hectáreas. Como consecuencia, se presentaron diversos procesos patológicos como abortos espontáneos, malformaciones de los fetos y cloracné, entre otras. En 1994 los norteamericanos aceptaron todas las patologías debidas a la exposición al «agente naranja», pero a cambio de un acuerdo económico para no llegar a acciones judiciales.
  • 1968. En Yuso (Japón), 2000 personas sufrieron un envenenamiento por el consumo de aceite de arroz contaminado por dioxinas.
  • 1971. Aceites residuales en Missouri (EEUU) fueron esparcidos por carreteras para controlar los levantamientos de polvo del suelo de áreas residenciales. La contaminación no fue conocida hasta pasados unos años y los niveles detectados fueron de ppb (partes por billón). El efecto se dejó sentir en animales. Su incidencia en personas fue mínimo.
  • 1976. El caso «Seveso» ha sido, sin duda, el accidente más relevante y de mayor incidencia y repercusión. Dentro de los episodios de exposición humana es un caso único. Hubo una liberación masiva de una nube tóxica que contenía dioxinas en una proporción de 250 gramos, afectando a los animales domésticos y pasando enseguida a la población. El accidente se produjo en una empresa que fabricaba un desinfectante y en el que se produjo un fallo en uno de los reactores. Durante años los síntomas fueron repitiéndose una y otra vez: cloracné, malformaciones y abortos en los fetos.
  • 1977. En Holanda se detectaron algunos ápices de dioxinas y furanos en las cenizas de las emisiones gaseosas de algunas de las incineradoras de residuos sólidos urbanos.
  • 1981. Binghanton (New York, EEUU), fue el escenario de la explosión de un transformador a la que siguió un pavoroso incendio. El sistema de ventilación distribuyó el hollín originado en el incendio y propagó las dioxinas generadas a 18 plantas del edificio.
  • 1982. En Sevilla, los miembros de una familia presentaron muestras claras de cloracné así como otros síntomas de intoxicación. La posterior investigación asoció la causa al consumo de un aceite contaminado con dioxinas y furanos; este aceite había estado almacenado en un recipiente de plástico que previamente había sido recipiente de hexaclorobenceno y PCP, de ahí la migración. Los síntomas, intensos al principio, fueron desapareciendo con los años.
  • 1999. En Bélgica se detectaron altos niveles de dioxinas en pollos y huevos destinados al consumo humano. La investigación reveló altos índices de contaminación en los productos destinados a alimentación animal.


Bibliografía

Betrían Martínez, S. 2004. ¿Comemos con seguridad?. Informes técnicos. Observatori de la Seguretat Alimentària. UAB. http://magno.uab.es/epsi/alimentaria/informes.htm


http://www.consumaseguridad.com/

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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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domingo, marzo 12, 2006

Acelga: mal afamada, pero excelente aliada

Altamente nutricionales y gastronómicas, las acelgas siempre han tenido fama de verduras insípidas, cuyo único uso en la cocina se reducía a las dietas hipocalóricas.

Destinadas a ser tristemente hervidas, las acelgas tienen muchísimas posibilidades gastronómicas, ya que nutricionalmente destacan, además de su bajísimo valor calórico (solo 20 kilocalorías por cada 100 gramos), por las apreciadas cantidades de vitamina A, B2, B1, C y E, ácido fólico y potasio, entre otros. La fibra también es destacable entre sus propiedades, el contenido en grasas es prácticamente inexistente y carecen de colesterol.


En Alemania, es una de las verduras más apreciadas, al igual que en Italia, Holanda y Suiza. Sin embargo, fueron los árabes quienes iniciaron su cultivo hacia el año 600 a. C.


Su valor nutricional

Aporta mayoritariamente agua y cantidades mucho menores de hidratos de carbono y proteínas, por lo que resulta poco energética, aunque constituye un alimento rico en vitaminas, sales minerales y fibra.

Tras la espinaca, es la verdura más rica en calcio, además de tener cantidades nada despreciables de magnesio. En cuanto a vitaminas, destaca la presencia de folatos, vitamina C y betacaroteno o provitamina A (el organismo la transforma en vitamina A a medida que la necesita). La acelga cruda contiene mucha más vitamina C que la cocida, por lo que en ensalada constituye una excelente fuente de esta vitamina.


En dietas de adelgazamiento, las acelgas simplemente hervidas, al vapor o salteadas con un poco de aceite de oliva forman un plato muy recomendable.

Por su excelente aporte de folatos, es un alimento imprescindible en la dieta de la mujer embarazada. La deficiencia de esta vitamina durante las primeras semanas de embarazo puede provocar malformaciones en el desarrollo del sistema nervioso del bebé. En ensaladas, el aporte de esta vitamina es mayor.

Por otra parte, las hojas presentan propiedades laxantes y diuréticas, lo que resulta beneficioso contra el estreñimiento, hemorroides, hipertensión y retención de líquidos.

Sin embargo, las acelgas contienen bastantes oxalatos. Por ello, deben consumirse con moderación en caso de cálculos biliares o litiasis renal.


A la hora de comprarlas, los ejemplares de mayor calidad son aquellos con hojas tersas, brillantes y de color verde uniforme (sin manchas), con tallos resistentes y de color blanco. Si las hojas son muy grandes y arrugadas, quiere decir que ya han florecido o están a punto de hacerlo, y esto hace que sus tallos desarrollen un sabor muy amargo.



http://www.laprensagrafica.com/vivir/415201.asp



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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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El consumo de vitamina D podría reducir hasta un 50% el riesgo de ciertos tipos de cáncer

American Journal of Public Health 2006; doi10.2105/AJPH.2004.045260 )
El consumo diario de 1.000 Unidades Internacionales (UI) de vitamina D3 podría reducir el riesgo de ciertos tipos de cáncer como el de colon, mama y ovario hasta en un 50%, según un estudio de la University of California, de San Diego (Estados Unidos), que publica “American Journal of Public Health”.

Los autores concluyen en su estudio que la alta existencia de deficiencias en vitamina D junto con el descubrimiento de mayores riesgos de ciertos tipos de cáncer en aquellos con esta insuficiencia sugiere que la escasez de vitamina D podría contribuir a varios miles de muertes prematuras anuales derivadas de tumores de colon, mama, ovario y de otros tipos.

Los descubrimientos del estudio están basados en una revisión sistemática amplia de investigaciones científicas publicadas en todo el mundo sobre la relación entre los niveles en sangre o el consumo de vitamina D con el riesgo de ciertos tipos de cáncer entre los años 1966 y 2004. El análisis cuenta con un total de 63 estudios sobre el estado de la vitamina D en relación con el riesgo de cáncer, incluyendo 30 de cáncer de colon, 13 de cáncer de mama, 26 de cáncer de próstata y siete de cáncer de ovario.

Los expertos explican que muchas personas tienen carencias de vitamina D. Un vaso de leche, señalan, tiene sólo 100 UI de la vitamina. Los autores explican que aunque los productores de alimentos manufacturados están comenzando a incluir refuerzos de estas vitaminas en alimentos como el zumo de naranja, el yogur y el queso, el consumidor aún tiene que esforzarse en alcanzar las 1.000 unidades diarias necesarias de vitamina D.

Según los científicos, la exposición solar que ayuda a que el organismo genere la vitamina también tiene sus inconvenientes y limitaciones. Recomiendan no más de 15 minutos diarios sobre el 40% de la superficie del cuerpo y siguiendo una protección solar adecuada de la piel. Señalan, sin embargo, que la forma más sencilla y fiable de conseguir la cantidad adecuada de vitamina D es a través de la alimentación y suplementos diarios.

Webs Relacionadas
University of California, San Diego
American Journal of Public Health





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Dr. José Manuel Ferrer Guerra

 

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