Nutricion Mexico

 

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domingo, diciembre 31, 2006

Expertos estadounidenses hallan nuevas pistas sobre la relación entre dieta y pérdida de vista

Un estudio realizado por expertos del Centro de Investigación de Nutrición Humana sobre Envejecimiento, en Boston, indica que una dieta con alto índice glicérico alto, alta en carbohidratos, provoca un aumento rápido de los niveles sanguíneos de glucosa. Esto provoca un mayor riesgo de desarrollar degeneración macular del ojo, enfermedad degenerativa que afecta al centro de la retina en personas mayores de 60 años. Uno de los factores que podrían estar relacionados con esta enfermedad son los nutricionales, según los expertos estadounidenses.

A pesar de que los resultados no son aún del todo concluyentes, sí indican una nueva dirección a seguir para realizar estudios adicionales que podrían ayudar a prevenir o retrasar la aparición de la enfermedad macular. El estudio, publicado en American Journal of Clinical Nutrition, ha comparado personas sin una historia de maculopatía relacionada con la edad con información dietética durante 10 años.
Una de las conclusiones es que cuanto más alto es el índice glicémico dietético, más probabilidad de desarrollar anormalidad del pigmento macular, indicador de la degeneración. La mácula es la responsable de captar la luz y de distinguir imágenes. El índice glicémico, por su parte, representa la velocidad a la que cada alimento ingerido libera glucosa, que se usa a modo de energía. Un alimento con un índice glicémico alto eleva más la glucemia (o glucosa en sangre) que uno con IG bajo.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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viernes, diciembre 22, 2006

Antimicrobianos naturales y conservación de alimentos

Los antimicrobianos naturales, compuestos con capacidad para inhibir el crecimiento de microorganismos, incluyendo bacterias, virus y hongos, constituyen cada vez una nueva forma de garantizar alimentos seguros, manteniendo inalterable la calidad del alimento. En boga desde hace años, el uso de estos compuestos empieza a «crecer en el mercado europeo», según admiten expertos británicos, especialmente en combinación con otras técnicas modernas de control, como el análisis de riesgos y control de puntos críticos. La almendra o el arándano son algunos de los alimentos con actividad antimicrobiana «natural».

El uso de metodologías clásicas, como los tratamientos térmicos para garantizar la seguridad de los alimentos, se complementa cada vez más con nuevas tecnologías emergentes. Es el caso del uso de compuestos antimicrobianos de origen natural, una alternativa atractiva para ofrecer productos sanos y seguros. Los expertos valoran positivamente, por ejemplo, estrategias como la bioconservación (explotando los fenómenos de interferencia microbiana) en combinación con procedimientos modernos de control, como el análisis de riesgos y control de puntos críticos. Este aumento aún no va de la mano de la percepción del consumidor, que «teme que este tipo de tratamiento pueda tener efectos negativos en su salud», aseguran los expertos.
Pese a todo, en algunos países como Nigeria, por ejemplo, los extractos de especies con propiedades conservantes naturales son más utilizados que los antimicrobianos sintéticos. En la mayoría de los casos, los antimicrobianos se usan principalmente para inhibir el crecimiento de hongos y levaduras, y su acción depende en gran medida del pH. Cuanto más ácido es un alimento, más activo es contra los microorganismos. Los sistemas antimicrobianos naturales presentes en plantas, animales o microorganismos van ganando adeptos en el ámbito de la «conservación natural», sobre todo de las actividades antimicrobiana procedente de extractos de varios tipos de plantas y partes de plantas que se usan como agentes saborizantes en algunos alimentos.

Acción natural

El papel de la investigación es fundamental en este punto, y es necesario que los consumidores reciban la mayor información posible sobre estas técnicas para evitar recelos. Algunos de los avances conseguidos ha sido el uso combinado de la alta presión con agentes antimicrobianos naturales como la nisina o la lisozima, o incluso la aplicación conjunta con tratamientos térmicos de baja intensidad. Esta combinación de tratamientos ha permitido lograr un efecto global superior al logrado mediante el uso de una sola de estas tecnologías.

En la Universidad de Texas, en EEUU, el experto Jaejoon Han ha desarrollado un método que combina el uso de un antimicrobiano natural con la irradiación, tratamiento físico por el que se aplica sobre el alimento una elevada cantidad de energía en forma de radiación ionizante. Según el experto, esta combinación, aplicada en el envase de alimentos como ensaladas, ha permitido reducir la carga patógena del envase antes de que llegue al alimento sin necesidad aplicar dosis elevadas de irradiación. Aspectos como la calidad, la textura o el color de la lechuga se han mantenido prácticamente inalterables, a pesar de que Han admite que son necesarias más investigaciones. Pero se muestra optimista por la capacidad que puede tener el hallazgo en la reducción de casos de infecciones por Salmonella o Campylobacter, que en 2004 aumentaron un 22% respecto a los casos de 2003 en la UE.



CONSERVADORES NATURALES

El apio, la almendra, el café y el arándano son algunos de los alimentos que contienen compuestos naturales con actividad antimicrobiana. En la mayoría de los casos se trata de sustancias con capacidad de prolongar la vida útil de los alimentos, especialmente en frutas. Según un estudio realizado por expertos del Institute Food Technologist de EEUU (IFT) los arándanos son una nueva manera natural de garantizar la seguridad de la carne, ya que sus propiedades le capacitan para reducir el desarrollo de Salmonella, E.coli y otros tipos de bacterias. Tras aplicar un concentrado de arándano sobre carne picada cruda con varios tipos de bacterias, los expertos concluyen que se reduce de forma considerable el crecimiento de patógenos.

«El arándano constituye una herramienta natural y eficaz en la lucha contra patógenos en alimentos», asegura Vivian Chi Hua Wu, uno de los responsables del estudio. El responsable de este mecanismo es el compuesto denominado proantocianidina (PAC), que obstaculiza la adherencia de las bacterias, sobre todo las de E. Coli. Los expertos confían en que el arándano constituya, en un futuro, una manera natural de reducir la contaminación de los alimentos. Por otro lado, la vainillina, componente cristalino de la vaina de la vainilla, se perfila como un sustituto, total o parcial, del ácido sórbico y de los sulfitos en la conservación de alimentos. Este compuesto ha demostrado ser especialmente eficaz en frutas como la manzana, las fresas o el mango.






Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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martes, diciembre 05, 2006

Beneficios de la vitamina C

La vitamina C se requiere para el crecimiento y reparación de tejidos en todas las partes del cuerpo.

Es necesaria para formar el colágeno, una proteína importante utilizada para formar la piel, el tejido cicatricial, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos.

La vitamina C es esencial para la cicatrización de heridas y para la reparación y mantenimiento de cartílago, huesos y dientes.

La vitamina C es uno de muchos antioxidantes, al igual que otros dos antioxidantes bien conocidos como la vitamina E y el betacaroteno.

Los antioxidantes son nutrientes que bloquean parte del daño causado por los radicales libres, los cuales son subproductos que resultan cuando el cuerpo transforma alimentos en energía.

La acumulación de estos subproductos con el tiempo es ampliamente responsable del proceso de envejecimiento y puede contribuir al desarrollo de varias condiciones médicas tales como cáncer, enfermedad cardíaca y muchas condiciones inflamatorias como la artritis.

Los antioxidantes también ayudan a reducir el daño corporal causado por los químicos y contaminantes tóxicos como el humo del cigarrillo.

La deficiencia de vitamina C puede llevar al resecamiento y formación de horquilla en el cabello, gingivitis (inflamación de las encías) y encías sangrantes; piel áspera, reseca y descamativa; disminución de la tasa de cicatrización de heridas; tendencia a la formación de hematomas; sangrados nasales; debilitamiento del esmalte de los dientes; dolor e inflamación de las articulaciones; anemia; disminución de la capacidad para detener infecciones y posiblemente aumento de peso debido a la baja tasa metabólica y bajo gasto de energía.

Una forma grave de deficiencia de vitamina C se conoce como escorbuto, que afecta principalmente a adultos de edad y desnutridos.

El cuerpo no fabrica la vitamina C por sí solo, ni tampoco la almacena.

Por lo tanto, es importante incluir muchos alimentos que contengan vitamina C en la dieta diaria.

Fuentes alimenticias

Todas las frutas y verduras contienen alguna cantidad de vitamina C.

Los alimentos que tienden a ser las mayores fuentes de vitamina C son, entre otros: el pimentón verde, las frutas y jugos de cítricos, las fresas, los tomates, el brócoli, los nabos y otras verduras de hoja verde, la Papa o patata blanca y la dulce (camote) y el melón cantalupo.

Otras fuentes excelentes abarcan: la papaya, el mango, el melón, la col de Bruselas, la coliflor, el repollo, el cidrayote, los pimentones rojos, la frambuesa, los arándanos, la piña y los arándano agrios.

Recomendaciones

La mejor forma de obtener los requerimientos de las vitaminas esenciales, incluyendo la vitamina C, es consumiendo una dieta balanceada que contenga una variedad de los alimentos de los grupos básicos de alimentos.

La vitamina C se debe consumir todos los días, ya que no es una vitamina liposoluble y, por lo tanto, no se puede almacenar para uso posterior. La ingesta diaria recomendada de vitamina C en la dieta (de acuerdo con la RDA de los Estados Unidos) aparecen en la siguiente lista:

Pediátrico:

* Neonatos de 1 a 6 meses: 30 mg

* Bebés de 6 a 12 meses: 35 mg

* Niños de 1 a 3 años: 40 mg

* Niños de 4 a 6 años: 45 mg

* Niños de 7 a 10 años: 45 mg

* Niños de 11 a 14 años: 50 mg

* Mujeres adolescentes de 15 a 18 años: 65 mg

* Hombres adolescentes de 15 a 18 años: 75 mg

Adultos:

* Hombres de más de 18 años: 90 mg

* Mujeres de más de 18 años: 75 mg

* Mujeres lactantes: primeros 6 meses: 95 mg

* Mujeres lactantes: segundo semestre: 90 mg

Debido a que el cigarrillo agota la vitamina C, la gente que fuma generalmente necesitan 35 mg/día adicionales.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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