Nutricion Mexico

 

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martes, febrero 20, 2007

El chocolate no sólo es bueno para el corazón sino también para el cerebro


Lunes 19 de Febrero de 2007

13:14

AFP

SAN FRANCISCO.- El chocolate, cuyos efectos benéficos para el sistema cardiovascular ya fueron revelados por ensayos clínicos, también parece favorecer la circulación sanguínea cerebral, según dos estudios publicados el domingo en Estados Unidos.

La primera investigación fue realizada por el doctor Ian Macdonald, de la facultad de Medicina de Nottingham en Gran Bretaña, con mujeres jóvenes en buena salud para comprobar si una bebida rica en flavonoide, la sustancia antioxidante que contienen los granos de cacao, aumentaba sus funciones mentales durante un test.

Aunque el preparado, CocoAvia, proporcionado para el estudio por su fabricante, la firma de golosinas Mars, no mejoró la performance de estas personas en la prueba en comparación con el grupo que no consumió la bebida, ésta incrementó netamente la circulación saguínea en sus cerebros durante un período de dos a tres horas, precisó el médico.

Según él, investigaciones más profundas podrían mostrar un potencial prometedor de las bebidas ricas en flavonoide para tratar personas de edad que hayan sufrido ataques cerebrales y que sufran de demencia.

Otro estudio dirigido por el doctor Norman Hollenberg de la facultad de Medicina de Harvard con personas de buena salud mayores de 50 años, también acusó un claro aumento del flujo sanguíneo en el cerebro de quienes consumieron una bebida rica en flavonoide.

Este médico estudió los efectos del cacao en los indígenas Kuna de Panamá, que consumen la sustancia regularmente y cuyos ancianos no sufren de hipertensión arterial ni deterioro cerebral.

El investigador estimó sin embargo que los efectos del cacao sobre el cerebro, aunque parecen prometedores en los estudios, deben ser todavía corroborados a través de ensayos químicos más profundos.

Estos dos médicos, que presentaron sus trabajos en el marco de la conferencia anual de la Asociación estadounidense para la promoción de la ciencia (AAAS), advirtieron además contra una eventual corrida hacia el chocolate.

Secreto milenario

Los chocolates que se consumen, son también ricos en azúcar y grasa. Su tenor en flavonoide es inexistente. Los fabricantes retiran en el proceso de fabricación esta sustancia, que da un gusto amargo al cacao puro.

Según un estudio de la doctora Diane Becker, profesora de la facultad de Medicina Johns Hopkins de Baltimore (Maryland, este), publicado en noviembre pasado, algunos cuadrados de chocolate negro diarios tienen el mismo efecto que la aspirina en la reducción de la coagulación sanguínea y de los riesgos de bloqueo de las arterias, que provocan numerosas crisis cardíacas.

El flavonoide, cuyos efectos dilatadores sobre las arterias se conoce de larga data, también se encuentra en el té, las frutas, las leguminosas y el vino.

Al parecer ayuda a la planta a reparar lesiones y a protegerlas contra los parásitos y plagas.

Los mayas y los aztecas sacaban provecho de las propiedades medicinales del cacao hace más de 2.000 años, antes de que los conquistadores lo llevaran a Europa en la Edad Media.

http://www.emol.com

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domingo, febrero 18, 2007

Guía para comer fuera de casa

Lic. Nina Nazor Robles

¿Se te hace difícil seguir tu plan de alimentación al comer fuera de casa?

La vida moderna nos obliga muchas veces a comer en restaurantes, pero hasta en los establecimientos de comida rápida es sencillo comer sanamente si seguimos algunas recomendaciones para elegir la mejor opción.

Lo bueno es que en muchos lugares tienes la oportunidad de elegir diferentes platillos bajos en grasas, en colesterol o en azúcares, así que lo que debemos hacer es planear con anticipación y elegir sabiamente lo que vamos a comer.

Si estás de viaje o simplemente sales a comer a un restaurante, trata de elegir aquellos establecimientos en los que encuentras una mayor variedad de comida y ordena sólo lo que te vas a comer. Si no puedes elegir el sitio, escoge dentro del menú las opciones que más ten convengan.

Sugerencias infalibles

Cuando estés por ordenar en un restaurante te recomendamos que hagas lo siguiente:

  • Pregunta cómo está preparado el platillo que deseas y con qué viene acompañado. Prefiere aquellos acompañados de vegetales y tanto mejor si los mismos son al vapor.
  • Trata de comer el mismo tamaño de porción que comerías en casa. Si la porción que te sirven es muy grande, pide lo que sobre para llevar o compártela con la persona que te acompaña.
  • Come despacio.
  • Pide pescado, pollo o carne cocinados al horno, a la plancha o a las brasas sin mantequilla adicional.
  • Si no resistes la tentación de ordenar papas como acompañante, evita las papas fritas, pídelas al horno y evita los aderezos muy altos en grasas.
  • Pregunta cómo preparan las salsas, los aderezos de ensalada y los acompañantes (guarniciones), selecciona aquellos que sean bajos en grasas.
  • Mide una cucharadita de aderezo y échala encima de tu ensalada, así usarás menor cantidad.
  • Evita ordenar alimentos que vayan empanizados o fritos ya que absorben mucha grasa. En caso de que te sirvan la comida así y no tengas elección, quítale la capa del empanizado o la superficie frita que tiene más grasa.
  • Lee el menú en forma creativa, busca los platillos que te gusten y las opciones de alimentos bajos en grasas o calorías y revísalo bien antes de decidir qué vas a pedir. En muchas ocasiones puedes mezclar algunos platillos y convertir tu comida en una deliciosa aventura gastronómica sin el exceso de calorías.
  • Pide que te traigan sustitutos de azúcar y aderezos bajos en grasa, la mayoría de los restaurantes y establecimientos de comida rápida cuentan con ellos. En caso de que no haya, pide el azúcar o el aderezo aparte para que le pongas la menor cantidad posible.
  • Si sólo hay aderezos de ensalada con mucha grasa, prueba un poquito de vinagre o de jugo de limón para darle sabor a tus vegetales. También puedes usar una salsa pico de gallo o alguna otra salsa con chile que no contenga grasa y le dé mucho sabor a tu comida.
  • Limita la cantidad de alcohol que consumes ya que añades calorías sin más nutrientes que te beneficien.
  • Antes de hacer una reservación en un restaurante, pregunta sobre el tipo de comida que sirven y si tienen opciones bajas en calorías.
  • Si te gusta algún platillo bajo en calorías en un establecimiento, coméntalo con el gerente, es importante para ellos saber que su trabajo brinda los resultados deseados.
  • Trata de comer a tus horas y evita saltarte las comidas. Esto evitará que cuando llegues al restaurante no estés con mucha hambre.
  • Si estás en un lugar de comida rápida ten cuidado con lo que eliges, ya que un solo platillo puede aportar prácticamente todas las calorías que necesitas en un día.
  • Trata de planear con anticipación y conocer cuáles son tus comidas rápidas favoritas para determinar cuál es la mejor opción, la más baja en calorías, en grasa o en colesterol, dependiendo de lo que más necesites.
  • Si un día comes comida rápida, trata de que los demás alimentos que consumas ese día sean más sanos y contengan más vegetales y frutas frescas.
  • Ten cuidado con los tamaños de las porciones que pidas, especialmente cuando dicen “extra grande”, “jumbo”, “de lujo”, etc., ya que generalmente significan más calorías y grasa.
  • Elige sándwiches a la parrilla o asados de pollo, pavo o atún en agua.
  • Aléjate de las versiones "dobles" o "súper" de las hamburguesas, perros calientes (hot dogs), chili o burritos.
  • Ten cuidado con el queso, ya que aporta 100 calorías extra por onza, especialmente en la comida mexicana.
  • Si te decides por el bufé de ensaladas, evita abusar de los pedacitos de tocino, los crotones, quesos y nueces.
  • Ordena burritos, tacos, fajitas y otros platillos que no vayan fritos cuando comas comida mexicana rápida y sírvete más lechuga, salsa de pico de gallo o tomates.
  • La pizza no es tan mala opción siempre y cuando te limites a 1 ó 2 pedazos y la elijas delgada y sin ingredientes adicionales, ya que el queso y la carne aportan muchas calorías y grasa. El contenido calórico de una pizza puede variar enormemente dependiendo de cómo se prepare. Evita las que llevan crema, escoge siempre las de masa delgada y prefiere vegetales sobre ellas en lugar de embutidos.
  • Si estás en un bufé, trata de servirte una sola vez. Si la tentación es muy grande, mejor pide a la carta.
  • Si has comido suficiente evita la tentación de ordenar un postre. Si decides pedirlo, prefiere las opciones de frutas. Recuerda que, por lo general, las masas de tartaletas y las tortas (o pasteles) además de tener mucho azúcar son altas en grasas.
  • Cuando salgas de viaje trata de comer porciones pequeñas de las comidas típicas que desees probar, comparte los platillos que apetezcas o pide medias raciones o raciones para niños, ya que generalmente son más pequeñas.

Seguir nuestras recomendaciones no quiere decir que no se pueda probar diferentes platillos, sólo hay que estar pendiente de que no exceder las porciones sugeridas. En resumen, trata de elegir opciones como las siguientes cuando salgas a comer fuera de tu casa:

  • Aperitivo: jugo de tomate, consomé de pollo desgrasado, vegetales crudos, fruta fresca, pescado o mariscos frescos y sin grasa añadida.
  • Huevos: huevos hervidos (duros o blandos) o huevos escalfados, los cuales se hacen con agua.
  • Ensaladas: mixta de vegetales con queso cottage, jugo de limón, vinagre o aderezo bajo en calorías.
  • Panes: pan integral, galletas de soda o tortillas de maíz sin freír.
  • Cereales o tubérculos: papas al horno, arroz al vapor o fideos sin freír.
  • Grasas: margarina, aceite de oliva, aderezos bajos en grasas o crema baja en grasas. Cabe mencionar que la margarina y el aceite tienen las mismas calorías que la mantequilla y, en definitiva, lo importante es la moderación.
  • Vegetales: crudos, cocidos o asados.
  • Carne, pollo, pescado o pavo: asados, rostizados, a las brasas, hervidos. Además, debes pedir la salsa aparte.
  • Bebidas: café, té o refrescos de dieta.

Comer fuera es a veces un placer y otras veces una necesidad, pero aprende a disfrutar de tu comida sanamente en donde sea que te encuentres, de esta manera podrás controlar tu peso y asegurarte de seguir una alimentación adecuada.

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sábado, febrero 10, 2007

Las gracias de las grasas

No todas las grasas son dañinas para la salud. Por eso no es conveniente tener un temor generalizado a todas ellas. Las grasas (técnicamente llamadas lípidos) en general son nutrientes importantes para las personas. Algunas de ellas, llamadas esenciales, no pueden llegar al organismo de otra manera que no sea a través de los alimentos (ácidos grasos linoleico y linolenico).

Las grasas que consumimos provienen del reino animal y vegetal, y constituyen una importante fuente energética para el organismo. Forman parte de la membrana celular de nuestras células y de diversas hormonas. Nos permiten, después de su ingestión, debido a su absorción lenta en el tubo digestivo, pasar un largo período sin la sensación de hambre, además de intervenir en el transporte de importantes vitaminas como la A, D, E y K.

Por lo tanto, es un error prohibirse de la ingesta de todas las grasas. Hacerlo trae consecuencias más dañinas que beneficiosas para la salud. Las grasas que deben evitarse por su asociación con enfermedad son principalmente los ácidos grasos trans, las que lamentablemente se ingieren en exceso en la actualidad.

Los ácidos grasos trans son ácidos grasos poliinsaturados que por medio del proceso industrial llamado hidrogenación se convierten en ácidos grasos menos insaturados, con cambios en la geometría de su configuración. Diversos estudios prospectivos han encontrado una asociación positiva entre el consumo de este tipo de ácidos grasos trans y el riesgo de enfermedad cardiaca. También se ha encontrado una asociación positiva con la incidencia de cáncer de mama y de colon.

Los ácidos grasos trans artificiales se encuentran en grandes cantidades en las margarinas y en muchas de esas cosas que encontramos ricas: galletas, donas, “comidas rápidas”, “palomitas“ de maíz, pasteles, tortas, bocadillos, y en general, en todos aquellos productos cuyo etiquetado señala que contienen grasa vegetal parcialmente hidrogenada.

Hay grasas que deben ingerirse siempre y en forma regular para conservar una buena salud. Entre ellas, la grasa de los pescados, del aceite de oliva, de la palta, de las almendras, nueces, avellanas, de las semillas.

Del concepto de que todas las grasas en la dieta son malas para salud, hay que pasar al concepto de que existen “grasas buenas”, que deben incorporase a la dieta para conservar la salud.

El problema de las grasas no es con la cantidad total de grasas que comemos, sino con la calidad de ellas. La gracia de las grasas es saber elegirlas.

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