Nutricion Mexico

 

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sábado, diciembre 27, 2008

Nutrientes frente al dolor

El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable". Así define el dolor la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, en sus siglas inglesas). Se trata, por tanto, de una sensación que nos avisa de que algo hace daño. Un sentimiento subjetivo que todos aprendemos a través de nuestra propia experiencia cuando aún somos muy pequeños. Ningún cambio en la dieta puede acabar de forma repentina con el dolor causado por una enfermedad, pero desde los centros de investigación más prestigiosos (Johns Hopkins University o la Clínica Mayo) se han dado a conocer la potencialidad de ciertos nutrientes para ayudar en la lucha médica contra el dolor.

Algunos alimentos pueden aliviar y actuar como coadyuvantes de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios, mientras que otros pueden empeorar la situación. La inflamación, las citokinas, las neurohormonas y el estrés oxidativo, juegan un papel relevante en la persistencia de las condiciones de dolor. Parece ser que muchos aspectos relacionados con la inmunidad y con la función neuroendocrina pueden ser modificados por factores dietéticos como los polifenoles, las saponinas, los esteroles y otros nutrientes antioxidantes que forman parte de alimentos tan comunes como la soja, las cerezas o el salmón.

Conexión entre dieta y dolor

Según la Sociedad Española del Dolor, se debe considerar éste "como un fenómeno complejo y especulativo en todas sus vertientes; tanto biofisiológicas, bioquímicas, psicosociales, morales y comportamentales, las cuales deben ser correctamente entendidas. El qué duele y el por qué duele son condiciones indispensables para conseguir una correcta caracterización clínica y plantear, al mismo tiempo, una adecuada estrategia terapéutica".

En el libro "Biochemical and Nutritional Influences on Pain" se revisan y exponen algunas de las conclusiones procedentes de las investigaciones realizadas sobre extractos de plantas, vitaminas, minerales, productos nutracéuticos y dietas terapéuticas que se pueden utilizar para mejorar los síntomas del dolor crónico. Los autores, del Harvard Medical School, exponen que la inflamación y el estrés oxidativo juegan un papel importante en el dolor crónico. Afirman, asimismo, que la inflamación puede ser controlada con terapia nutricional a diferentes niveles.

Algunos ejemplos de condiciones de dolor crónico que podrían ser minimizadas gracias a intervenciones dietéticas son la osteoartritis, la artritis reumatoide, la fibromialgia, las enfermedades autoinmunes, la migraña y el dolor crónico abdominal debido a la enfermedad de Crohn.

Grasas del pescado contra la inflamación

Los omega-3 son un tratamiento de apoyo para el alivio del dolor en artritis reumatoide y en menstruación dolorosa

Los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 se utilizan en la actualidad para tratar el dolor asociado con diversos procesos inflamatorios. Desde el Departament of Psychology de la York University, en Toronto (Canadá), se ha llevado a cabo un meta-análisis (revisión en profundidad de investigaciones acreditadas) de 17 estudios que han informado sobre el alivio del dolor gracias a la suplementación con este tipo de grasas en pacientes con artritis reumatoide, dolor articular secundario a colon irritable y mujeres con dismenorrea (menstruación dolorosa).

La conclusión de esta revisión ha sido que los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 son un tratamiento de apoyo para el alivio del dolor en las situaciones citadas. Expertos del Johns Hopkins Arthritis Center reconocen que un suplemento nutricional procedente de aceites de pescado puede ayudar a disminuir el uso de antiinflamatorios no esteroideos. No obstante, alertan de que aún no se han estudiado y definido las dosis adecuadas que garanticen la seguridad de estos suplementos.

La inclusión de salmón, caballa y otros pescados azules en las comidas es una buena alternativa dietética. Los expertos también advierten de que incluso las personas sanas no deben tomar más de tres gramos al día de ácidos grasos omega-3, procedan tanto de la alimentación natural, de los alimentos funcionales enriquecidos en omega-3, como de la suplementación, ya que el exceso puede afectar a la coagulación de la sangre. En cualquier caso se hace hincapié en que el cambio dietético funciona a largo plazo, una intervención nutricional puede tardar semanas e, incluso, meses en dar algún resultado.

El alivio de ciertos alimentos

Las antocianinas de las cerezas se han revelado como acreditados antiinflamatorios. El consumo frecuente de alimentos que contengan estos compuestos parece ser que ayuda a eliminar el exceso de ácido úrico en las personas que sufren de hiperuricemia y de ataques dolorosos de gota. También hay estudios que han relacionado estas sustancias químicas con la reducción del dolor muscular que aparece tras realizar una actividad deportiva concreta.

Las especias también se han relacionado con el alivio del dolor. La cúrcuma, según Meena Katadare, del Carcinogenesis and Chemoprevention Laboratory at the Weill Medical College of Cornell University en Nueva York (EE.UU.), se ha utilizado durante siglos por los habitantes de países asiáticos para prevenir distintos tipos de dolor. Los últimos estudios al respecto muestran cómo esta especia ayuda en la lucha contra la inflamación.

Las isoflavonas de la soja se han mostrado eficaces contra la inflamación y la oxidación, y quizá sean las responsables del alivio del dolor de pecho relacionado con la menstruación. Una de las funciones de las isoflavonas es inhibir un enzima, la lipooxigenasa, que convierte el ácido araquidónico, un ácido graso procedente de la dieta, en leucotrienos, que son mediadores de la inflamación.

Incluso hay estudios que han relatado una mejora en las personas que sufren una recuperación traumática tras someterse a cirugía. En cualquier caso, las investigaciones no son concluyentes, ya que se necesita dar respuesta a muchas hipótesis para construir una evidencia científica válida que permita utilizar alimentos, suplementos nutricionales o dietas terapéuticas para aliviar de forma segura a los que sufren alguna dolencia.

BENEFICIOS DE LA FIBRA

En un artículo recientemente publicado en el "Clinical Nutrition Insight" titulado "Reducing pain through dietary changes" (reducción del dolor mediante cambios dietéticos), los autores procedentes del Pain Centre, McGill University Health Centre, Montreal General Hospital (Canadá), advierten de que es necesario trabajar más para llegar a establecer protocolos de tratamiento dietético en el alivio del dolor. No obstante, desde los centros de investigación se están dando cada vez más claves para seguir ahondando en ello.

En este sentido, un estudio ha relacionado un consumo alto de fibra dietética con menores niveles de molestia menstrual en mujeres japonesas. Una hipótesis es que la fibra podría hacer que disminuyeran los niveles de estrógenos y es, precisamente, la reducción de estas hormonas lo que produciría estos efectos analgésicos.

http://www.consumer.es/

Enviado por Dr. José Manuel Ferrer Guerra


 

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domingo, diciembre 14, 2008

Dieta atlántica: particularidades nutricionales

Se trata de un tipo de alimentación diferente a la dieta mediterránea pero con un perfil dietético igual de saludable

Desde hace más de 10 años se lleva acuñando el término "dieta atlántica" a lo que se considera un tipo de alimentación propia de los países bañados por el Océano Atlántico, diferenciada de la reconocida dieta mediterránea. Desde entonces, se celebran en Galicia encuentros bianuales sobre alimentación y nutrición en los que se debate sobre las últimas consideraciones de esta dieta. Como resultado de estas jornadas se ha creado la Fundación para el Estudio de la Dieta Atlántica (dependiente de la Universidad de Santiago de Compostela) y la Asociación Gallega para el Estudio de la Dieta Atlántica (Asgaeda), con un objetivo común: estudiar y promocionar esta modalidad alimentaria.

* Autor: Por MAITE ZUDAIRE
* Fecha de publicación: 25 de noviembre de 2008

La historia y la cultura nos dicen que las comunidades de las regiones atlánticas de Europa siguen un tipo de alimentación con unas características particulares. El principal desafío con el que se encuentran los investigadores es definir si existen las dietas tradicionales del Atlántico y si éstas son tan saludables como la dieta mediterránea.

Uno de los trabajos centrados en el estudio del consumo en España entre las regiones atlánticas y las mediterráneas es el que ha llevado a cabo el equipo del Departamento de Gestión de Empresas de la Universidad Pública de Navarra y la Escola Superior Agraria de Ponte de Lima en Portugal. Al mismo tiempo, desde la Facultad de Ciencias de la Universidad de Vigo y Ourense se aboga por investigar las particularidades nutritivas diferenciales de la dieta atlántica como modelo alimentario saludable, tanto como la reconocida dieta mediterránea.

Más proteínas y mayor consumo de huevos

En la investigación "Estructura de consumo en alimentación en las dietas atlántica y mediterránea", publicada en 2003 en "Electronic Journal of Environmental, Agricultural and Food Chemestry", se describen las notables diferencias en el consumo de alimentos en la península según la localización geográfica de los hogares. En las regiones bañadas por el Océano Atlántico es característico un consumo superior de proteínas, en particular las procedentes de carnes de rojas, de ganado bovino, acompañado por un mayor consumo de huevos, lácteos y legumbres.

Los investigadores, en su análisis de consumo, también observaron un mayor consumo de aceite de oliva, que podría restar los efectos negativos para la salud cardiovascular del exceso de alimentos de origen animal. Por su parte, el denominador común en las regiones mediterráneas es un mayor consumo de carnes magras -sobre todo conejo y pollo-, y más frutas y hortalizas que en las regiones atlánticas.

El estudio también ha medido la influencia de la dieta según variables como el tamaño del hábitat, la edad del ama de casa, el tamaño de la unidad familiar o el nivel socioeconómico, así como su influencia en el patrón de consumo y la oferta de alimentos. Los autores han podido constatar que, de todas las variables analizadas, tan sólo el nivel socioeconómico influye de manera determinante en la dieta. Así, las familias con una renta mayor siguen pautas alimentarias más saludables, aspecto que ya se ha observado en otros estudios de consumo alimentario.

En relación con la salud

El documento más completo que reúne información relativa al consumo alimentario de los distintos países que conforman el Arco Atlántico fue llevado a cabo por los profesores Josef Schmidhuber, de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y Bruce Traill, de la University of Reading, en el Reino Unido. En el estudio, publicado en 2003 en "Electronic Journal of Environmental, Agricultural and Food Chemestry", los autores examinan si el consumo alimentario en los países del Arco Atlántico (Portugal, España, Francia, Bélgica, Luxemburgo, Holanda, Dinamarca, Noruega, Reino Unido, Islandia) es homogéneo, es decir, similar en todos estos países, y si el consumo alimentario es específico (diferente del de otros grupos de países).

Los autores observan cómo en la década de 1960, respecto a la década de 2000, el consumo alimentario de los países del Arco Atlántico difería notablemente respecto del consumo actual. En los años 60 se puede comprobar que Portugal, España y Reino Unido consumían menos calorías y menos carne que en la actualidad. En relación al pescado, y aunque éste sigue siendo un producto relevante en la dieta de estos países a lo largo de estas cuatro décadas, se observa que la composición del consumo ha cambiado de manera sustancial. Ahora se consumen más pescados de agua dulce, mariscos y pescados de piscifactoría, y menos pescados salvajes del Atlántico. De ahí que los autores sugieran que la denominación de dieta atlántica puede haber perdido, en parte, su justificación.

Aunque los autores encuentran muchos elementos en común en la dieta de estos países, también observan que el estilo de vida y los hábitos alimentarios han pasado a asemejarse a los de países con un modelo alimentario totalmente diferente, como EE.UU. Por tanto, resulta difícil determinar la dieta atlántica como un modelo de alimentación específico.

En lo relativo a la salud, el aporte de proteínas y de azúcares sencillos, aunque se acerca a los niveles máximos, está dentro de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sí se observa, sin embargo, un aporte importante de grasa, especialmente de grasa saturada y colesterol. Además, la disponibilidad de sodio está por encima de los límites recomendados por la OMS y el aporte total de energía es también demasiado alto. Este análisis nutricional cualitativo explica en parte el aumento de los trastornos coronarios y de la obesidad en los distintos países europeos.

DECÁLOGO DE LA DIETA ATLÁNTICA

A raíz del II Congreso Internacional de la Dieta Atlántica, celebrado en noviembre de 2006, se desarrolló, de manera consensuada, el Decálogo de Dieta Atlántica, que recoge 10 recomendaciones de alimentación saludable que se pretenden fomentar bajo el prisma y la filosofía de la esta dieta.

1. Consumo muy elevado de pescados (de mar y de río) y mariscos (moluscos y crustáceos) que constituyen la gran reserva actual natural del Atlántico. Se recomienda el consumo de pescado y marisco de tres a cuatro veces a la semana en las diferentes etapas de la vida.
2. Consumir alimentos vegetales en abundancia: cereales, patatas y legumbres. Las dietas ricas en estos alimentos constituyen la mejor manera de conseguir un perfil calórico recomendado en el que un 50% de la energía total consumida lo sea en forma de hidratos de carbono complejos, así como para favorecer un mayor aporte de fibra.
3. Consumo elevado de frutas y hortalizas. Se recomienda el consumo de una amplia variedad de frutas, sobre todo manzanas y cítricos. De las hortalizas, conviene mantener el consumo de las del género Brassica (repollo, berzas, grelos y nabizas), además de judías, pimientos, cebollas, zanahorias, guisantes y ajos.
4. Utilización de aceite de oliva como principal grasa culinaria, especialmente como aderezo en crudo.
5. Consumir diariamente productos lácteos. Son excelentes fuentes de proteínas de alto valor biológico, minerales (calcio o fósforo) y vitaminas. De forma adicional, el consumo de leches fermentadas está asociado a una serie de beneficios para la salud al aportar microorganismos capaces de mejorar el equilibrio de la microflora intestinal.
6. El consumo de carnes es importante y debe hacerse con moderación. Es recomendable que se consuman las carnes magras que formen parte de platos a base de verduras, legumbres o patatas.
7. Se recomienda la ingesta abundante de líquidos, sobre todo de agua como bebida de excelencia. El vino se ha de tomar a través de un consumo moderado, responsable e inteligente, y con las comidas.
8. Gusto por la sencillez en la preparación de los alimentos para mantener la calidad de las materias primas y, por tanto, el valor nutritivo. El empleo de la cocción, la plancha, la fritura en aceite de oliva o las técnicas de empanado no desvirtúan las características organolépticas y nutritivas de las materias primas de la dieta atlántica.
9. Mantenimiento de los hábitos alimentarios tradicionales atlánticos. Se sabe comer y se disfruta de ello.
10. Realizar actividad física todos los días es tan importante como comer adecuadamente.

DECLARACIÓN SOBRE LA DIETA ATLÁNTICA

Un conjunto de organismos e instituciones de reconocido prestigio como la Universidad de Santiago de Compostela, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) y la Asociación Galega de Estudios de Dieta Atlántica (ASGAEDA), entre otros, se han unido para convertir la dieta atlántica en referente mundial de dieta saludable. Fruto de los encuentros entre científicos y profesionales españoles y portugueses se constituyó en 2003 en Portugal el Centro Europeo de Dieta Atlántica (CEDA). En 2006, las instituciones españolas mencionadas firmaron la Declaración de Baiona sobre Dieta Atlántica. El fin último es desarrollar una Estrategia de Mantenimiento y Promoción de la Dieta Atlántica.


http://www.consumer.es/


 

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martes, diciembre 09, 2008

Cabello quebradizo y seco ¿qué hay detrás?

Gabriela Gottau 6 de diciembre de 2008

Un cuerpo bien nutrido y saludable es sinónimo de belleza exterior, por eso, un cabello seco, quebradizo o graso puede ser, más allá de un signo estético, un indicio de desequilibrio o problemas del interior del organismo.

Entonces, debemos preguntarnos qué hay detrás de un cabello seco, pues aquello que se esconde puede resultar más influyente de lo que pensamos y perjudicar, en otros aspectos, la salud del organismo.

Muchos son los nutrientes alimentarios que favorecen al estructura del cabello y por lo tanto, algunas deficiencias nutricionales en particular pueden debilitar el folículo piloso causando roturas y un menor ritmo de regeneración del cabello que culmina afectando su belleza natural.

Para corregir dichos signos de cabello dañado no es necesario acudir a múltiples productos, sino que los remedios naturales son, en este caso, los más afectivos. Entonces, es preciso que conozcamos cuáles son los nutrientes que pueden estar faltando cuando nuestro cabello no luce bien, para luego incorporarlos a la dieta y recuperar la belleza del pelo.

La vitamina A ayuda a mantener la integridad de los epitelios al intervenir en la síntesis de mucoproteínas y mucopolisacaridos, por lo que un déficit de la misma, no sólo afecta la piel, sino que puede resecar y debilitar el cabello. Para que no falte en nuestra dieta, debemos incluir alimentos que la contengan, como son aceites de pescado, leche, quesos, yema de huevo o fuentes de carotenos como zanahoria, zapallo, vegetales de color verde, maíz, naranja, entre otros.

Las proteínas son parte constituyente de la estructura del cabello y una dieta baja en este macronutriente puede ser la causa de un crecimiento débil y de un aspecto quebradizo, por lo tanto, no debemos descuidar el aporte proteico y para prevenir su déficit, no sólo podemos acudir a los alimentos de origen animal, sino que los cereales y las legumbres pueden brindarnos una ayuda.

Por otro lado, es importante que la alimentación incluya cantidades suficientes de ácidos grasos esenciales, pues éstos mantienen el brillo y la grasitud óptima del cabello. Sin embargo, no podemos abusar de las grasas, ya que ésto también genera un desequilibrio nutricional que puede opacar el pelo y afectar negativamente el cuero cabelludo. Entonces, es pertinente la ingesta en cantidades adecuadas de grasas saludables, como son las de origen vegetal que podemos encontrar en aceites y frutos secos.

Además de los nutrientes antes dichos, no podemos dejar de nombrar a los oligoelementos que contribuyen a tener un pelo saludable, como son el azufre, constituyente de proteínas del pelo, uñas y cartílagos, por lo que un déficit del mismo puede alterar la estructura del cabello. Lo podemos encontrar en carnes, huevos, leche, quesos, legumbres y nueces.

Asimismo, es importante cubrir las recomendaciones de biotina y aćido fólico, que podemos hallar en vísceras, yemas de huevo, legumbres y nueces, y en vegetales de hojas verdes, carnes, cereales integrales, levadura e hígado, respectivamente. Ambos nutrientes evitarán la descamación así como la lenta regeneración del cabello dañado.

Las uñas, el pelo, las mucosas de los ojos o la boca, son partes del cuerpo fundamentales para reconocer la existencia de carencias nutricionales, por lo tanto, su integridad debe ser controlada, ya que una dieta desequilibrada no sólo puede ocasionar estos rasgos físicos que afectan la belleza estética, sino que puede ser causante de otras afecciones más severas que comprometen la salud del organismo.

http://www.vitonica.com/

 

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miércoles, diciembre 03, 2008

Se vive más cuando se come menos

Así se ha puesto de manifiesto en la IV Jornada Andaluza de Nutrición del Instituto Tomás Pascual Sanz para la nutrición y la salud

Málaga (3-12-08).- El Instituto Tomás Pascual Sanz para la nutrición y la salud ha celebrado la IV Jornada Andaluza de Nutrición en la que ha destacado una ponencia sobre el envejecimiento cerebral y enfermedades neurodegenerativas: Influencia de la nutrición. José María Peinado, del departamento de bioquímica y biología molecular de la Universidad de Málaga, ha hecho referencia a los factores incidentes en el envejecimiento cerebral y las enfermedades neurodegenerativas leves. Y ha destacado que, además de las influencias genéticas, existen factores ambientales como pueden ser los medicamentos, los pesticidas, los malos hábitos o la incorrecta nutrición, que repercuten directamente en este tipo de patologías.

El profesor Peinado ha enunciado consejos sobre nutrición como el de la restricción calórica: “Se vive más cuando se come menos”, ya que el índice de supervivencia es mayor cuando ingerimos menos calorías o consumimos antioxidantes y guardamos una correcta dieta mediterránea.

Peinado también ha resaltado ciertas carencias que se suelen dar entre los pacientes que sufren de demencia o patologías neurodegenerativas severas, como las pérdidas de memoria y de asimilación de conceptos, el poco interés por las cosas, el no reconocer bien los sabores, la pérdida de peso “por no acordarse de comer” o los problemas mecánicos en la deglución.

http://www.azprensa.com/

 

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