Obesidad Mexico -

 

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domingo, julio 23, 2006

En la lonchera puede empezar la obesidad

Un estudio del Observatorio del Régimen Alimentario determina que el 78% de niños no incluye frutas en su alimento de recreo.

Sin control en el consumo de alimentos y con cuentas abiertas en bares, los establecimientos educativos tienden a convertirse en una fuente de mal nutrición para los niños.

Un estudio del Observatorio del Régimen Alimentario y de la Actividad Física de Niños y Adolescentes Ecuatorianos identificó nueve productos de mayor consumo entre chicos de 6 a 17 años en los planteles de Guayaquil, Quito y Cuenca.

Las preferencias nacionales, en ese orden: papas fritas, plátano frito o chifles, cueritos, galletas, sándwiches (jamón y queso), arroz, salchipapas, hamburguesas y hot dogs. A esto se suman las bebidas: gaseosas, jugos artificiales, agua, los llamados bolos, coladas y limonadas; y las golosinas: chocolates y caramelos.

Un coctel con una influencia directa en el peso y en el estado de salud de los niños. “Son alimentos fritos, ricos en grasa”, refiere el doctor Rodrigo Yépez, director del Observatorio, que trabaja desde el 2004 en determinar la magnitud y características del sobrepeso y obesidad de niños y adolescentes en el Ecuador.

El Observatorio es una iniciativa de la Secian (Sociedad Ecuatoriana de Ciencias de la Alimentación y Nutrición) y cuenta con el apoyo técnico y financiero de las organizaciones Panamericana y Mundial de la Salud.

En el país las cifras son preocupantes. Uno de cada cuatro niños en edad escolar presenta sobrepeso y obesidad, sin diferencias entre planteles públicos y privados, establece este estudio que evaluó a 2.150 menores.

Eso, dice Yépez, revela una realidad que hasta hace poco pasaba inadvertida: “Existe obesidad en la pobreza” porque el problema pasa por la calidad de los alimentos, no por la cantidad.

Su colega Martha Montalván, coordinadora del Observatorio núcleo Guayaquil, coincide con él. “No está relacionado con la clase social sino con el tipo de alimentación, que en el 41% de los casos viene de la casa”, dice.

En la investigación, el Observatorio de Guayaquil, uno de los tres a nivel nacional (hay otros en Quito y Cuenca), estudió a 470 jóvenes de nueve colegios (ocho fiscales y un particular) de la ciudad. La situación fue similar: el 24,9% de los estudiantes presentó exceso de peso. Y de estos, el 18,4% problemas de sobrepeso y el 6,5% obesidad.

Todo, agrega la especialista, está relacionado con los alimentos que consumen los escolares, que en Guayaquil prefieren galletas, snacks y papas fritas a la hora del recreo y descartan las frutas (el 78% no las come) y la leche (solo el 16% la toma).

El resultado a futuro, indica la especialista, adolescentes y adultos con diabetes tipo 2, hipertensión, arteriosclerosis, síndrome metabólico y osteoporosis.

La doctora Denny Narváez, del Ministerio de Salud, señala que la dureza del hueso se fija hasta los 20 años. Ella recomienda incluir más frutas (naranja, mandarina, banano, manzana, pera) y lácteos en la lonchera y en los bares de las escuelas. Y da opciones: jugos naturales, batidos, yogur, leche de sabores, sándwiches de atún, pollo o queso con lechuga y tomate; cereales, huevo cocinado o revoltillo.

El Observatorio busca que las opciones sean consideradas para que el Ministerio emita una regulación a los bares.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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domingo, julio 16, 2006

HIPERTENSIÓN ARTERIAL Y OBESIDAD

Existen abundantes pruebas clínicas y epidemiológicas de la asociación entre T.A. Y peso corporal (P.C.). No todos los hipertensos son obesos y tampoco todos los obesos son hipertensos, sin embargo, la relación entre obesidad e HTA ha sido bien documentada en la mayoría de grupos raciales, étnicos y socioeconómicos.

En el estudio Framingham Heart Study sugieren que, aproximadamente, el 78% de los casos de HTA en varones y el 65% de los casos en mujeres se pueden atribuir directamente a la obesidad.

- La influencia de la obesidad en los niveles de T.A. Comienza en una etapa temprana de la vida. Aunque la relación entre obesidad e HTA existe a lo largo de todo el ciclo vital, es más estrecha en los adultos jóvenes con edades comprendidas entre 20-50 años y disminuye con la edad. Es decir, que en los sujetos de mayor edad, la obesidad sólo amplifica la relación edad – T.A.

- El tipo de obesidad también es un determinante importante en la prevalencia de HTA.
Los sujetos con obesidad central presentan mayor riesgo de HTA, y de tener otros factores de riesgo cardio-vascular (diabetes, colesterol alto).
El parámetro utilizado para medir la obesidad central es la circunferencia de la cintura.
Si la circunferencia de la cintura es > de 102 en los varones y > de 90 en las mujeres; se asocia a un incremento 2 a 3 veces del riesgo de HTA.

- El aumento de peso a largo plazo, aumenta espectacularmente el riesgo de HTA y la pérdida de peso se asocia a un riesgo significativamente inferior.

- La Hipertensión inducida por la obesidad tienen algunas características diferenciales de las observadas en pacientes hipertensos delgados.
En los obesos hay un volumen alto de plasma circulante y sangre entera y, sin embargo, la resistencia vascular (calibre arterial) es inapropiadamente normal.
Los obesos tienen más posibilidades de desarrollar una hipertrofia (gran desarrollo) del ventrículo izquierdo que los no obesos.

- El objetivo del tratamiento antihipertensivo es reducir la morbimortalidad asociado a la hipertensión.

El fracaso terapéutico en los hipertensos se debe en gran medida a la obesidad. Los pacientes obesos e hipertensos, necesitan una mayor cantidad de fármacos que los pacientes hipertensos delgados de la misma edad y sexo.

La restricción moderada de la ingesta calórica y de la sal constituye el tratamiento más efectivo y seguro para la HTA del obeso.

El efecto antihipertensivo de la dieta se potencia con un incremento del ejercicio físico, pues éste también ayuda a controlar la tensión, aunque no se pierde peso.

La pérdida de peso, además de disminuir la tensión arterial, permite mejorar notablemente la función cardiaca.

El gran reto no sólo es lograr la pérdida de peso, sino el conseguir mantenerlo para poder mantener así mismo la T.A. En valores normales.

(*)Marta Aguirre es licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valladolid, Máster en Nutrición e Higiene Alimentaria por la Universidad de Burdeos y doctora en Medicina en la Universidad del País Vasco.


Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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jueves, julio 13, 2006

Alimentación con fórmula no aumentaría riesgo obesidad infantil

Resumen: El amamantamiento y la alimentación con fórmula no parecen influir en el riesgo de que los bebés tengan sobrepeso más adelante, según investigadores estadounidenses.

Este resultado corresponde a un estudio realizado en más de 300 chicos de cinco años, y que también demostró que la edad en la que omienzan a comer cereales y otros alimentos complementarios no afecta su peso.

"Nuestro trabajo no sugiere modificar las actuales recomendaciones sobre la alimentación infantil", aseguró a Reuters Health la doctora Hillary Burdette, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania y autora principal del estudio.

Pero, para las madres que no pueden amamantar, "nuestros resultados deberían ser una buena noticia", dijo Burdette, especialista en nutrición en el Hospital de Niños de Filadelfia.

"No hallamos evidencia de que los chicos alimentados con fórmula fueran más obesos a los cinco años que los que recibían leche materna."

Burdette y sus colegas evaluaron la composición corporal de 313 chicos, de 5 años, con una absorciometría de rayos X de energía dual (DXA, por su sigla en inglés), una técnica que mide la cantidad de tejido graso y que se considera de mayor precisión.

Los investigadores también analizaron datos obtenidos previamente sobre los patrones de alimentación en los primeros años de vida, incluidos los alimentos complementarios, como el cereal infantil o la papilla, además de la leche materna, la fórmula o el agua.

Casi las tres cuartas partes del total de chicos que participaron en el estudio habían sido amamantados en los primeros años de vida, aunque no hubo diferencias significativas en la composición del tejido graso a los 5 años entre ellos y los chicos que nunca habían tomado leche materna.

Estos resultados aparecen publicados en la revista American Journal of Clinical Nutrition.



Saludos afectuosos

Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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domingo, julio 02, 2006

Alimentación con fórmula no aumentaría riesgo obesidad infantil

Resumen: El amamantamiento y la alimentación con fórmula no parecen influir en el riesgo de que los bebés tengan sobrepeso más adelante, según investigadores estadounidenses.


Este resultado corresponde a un estudio realizado en más de 300 chicos de cinco años, y que también demostró que la edad en la que omienzan a comer cereales y otros alimentos complementarios no afecta su peso.

"Nuestro trabajo no sugiere modificar las actuales recomendaciones sobre la alimentación infantil", aseguró a Reuters Health la doctora Hillary Burdette, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania y autora principal del estudio.

Pero, para las madres que no pueden amamantar, "nuestros resultados deberían ser una buena noticia", dijo Burdette, especialista en nutrición en el Hospital de Niños de Filadelfia.

"No hallamos evidencia de que los chicos alimentados con fórmula fueran más obesos a los cinco años que los que recibían leche materna."

Burdette y sus colegas evaluaron la composición corporal de 313 chicos, de 5 años, con una absorciometría de rayos X de energía dual (DXA, por su sigla en inglés), una técnica que mide la cantidad de tejido graso y que se considera de mayor precisión.

Los investigadores también analizaron datos obtenidos previamente sobre los patrones de alimentación en los primeros años de vida, incluidos los alimentos complementarios, como el cereal infantil o la papilla, además de la leche materna, la fórmula o el agua.

Casi las tres cuartas partes del total de chicos que participaron en el estudio habían sido amamantados en los primeros años de vida, aunque no hubo diferencias significativas en la composición del tejido graso a los 5 años entre ellos y los chicos que nunca habían tomado leche materna.

Estos resultados aparecen publicados en la revista American Journal of Clinical Nutrition.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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