Obesidad Mexico -

 

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jueves, noviembre 30, 2006

El riesgo de muerte es cinco veces mayor en las personas obesas que fuman, según un estudio estadounidense

Las personas que son obesas y fuman tienen un riesgo de mortalidad entre 3,5 y 5 veces superior a aquellas con peso normal y no fumadoras, según un estudio del Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. Este trabajo también concluye que ser fumador constituye un factor de riesgo más fuerte en relación a la muerte por cáncer que el hecho de padecer obesidad.

Los autores del estudio, publicado en la revista "American Journal of Preventive Medicine", recogieron los datos de más de 80.000 técnicos radiólogos en activo y retirados de entre 22 y 92 años que completaron un autocuestionario en el periodo comprendido entre 1983 y 1989. Los participantes fueron seguidos hasta 2002, fecha hasta la que se registró el número de decesos.

El cuestionario recogía información como la fecha de nacimiento, altura, peso y conducta tabáquica. El Índice de Masa Corporal (IMC) de los participantes se calculó a partir de su peso y altura. Un IMC de entre 30 y 34,9 puntos se consideraba obesidad y más de 35, obesidad grave.

Las conductas de tabaquismo se clasificaron según su duración, intensidad y situación actual. Los investigadores analizaron una medida que incluía tanto los cigarrillos fumados por día como la duración del hábito. Descubrieron que, en general, el tabaquismo, o "paquetes por año", estaba asociado a un mayor riesgo de mortalidad.

Tanto en hombres como en mujeres, el riesgo de muerte debido a una enfermedad circulatorio aumentó al elevarse el IMC. En los participantes obesos y fumadores, este riesgo aumentaba hasta 11 veces en el caso de tener menos de 65 años, en comparación con los participantes de peso normal que nunca habían fumado.



Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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sábado, noviembre 25, 2006

UN TRASTORNO FRECUENTE Obesidad Infantil

La obesidad es un síndrome caracterizado por un incremento de la grasa corporal a un nivel que significa riesgo para la salud. Aparece cuando la ingesta de alimentos energéticos supera al gasto de energía y por consiguiente, se almacenan en el organismo como tejido graso.

La obesidad infanto-juvenil se asocia a una serie de trastornos, algunos de ellos significan un riesgo inmediato y otros a lago plazo.

Existen varias consecuencias que son únicas para la obesidad que se inicia durante la niñez. Entre las que tienen mayor prevalencia se encuentra la discriminación que sufren los niños con obesidad por parte de sus compañeros.

La discriminación adquiere formas más institucionalizadas al mismo tiempo que los niños crecen. Instalada la obesidad, el niño o adolescente suele presentar baja autoestima y depresión en una sociedad donde básicamente la imagen corporal es de suma importancia.

Algunos problemas ortopédicos que se presentan sólo durante la niñez se detectan con mayor frecuencia entre niños obesos. De manera frecuente se observan anomalías como escoliosis (desviación de la columna vertebral), pie plano y lordosis.

Algunas lesiones menores, como esguinces de tobillos, pueden tomar más tiempo para sanar o se pueden volver crónicas en niños y adolescentes con exceso de peso y pueden constituir la causa del dolor persistente en las extremidades del cuerpo.

Aunque las complicaciones cardiovasculares de la obesidad se presentan con menor frecuencia que en pacientes adultos, los precursores de la enfermedad durante la edad adulta se encuentran durante la niñez.

En el cuello y en los lugares de roce (axila, superficie interna de las piernas) puede presentarse un aumento de la pigmentación (acantosis). En los varones los genitales externos suelen parecer pequeños, aunque en realidad están ocultos por el tejido graso del pubis. En las niñas obesas la menarca aparece más tempranamente que en las delgadas.

El niño obeso tiene un elevado riesgo de padecer en la vida adulta enfermedades cardiovasculares, pulmonares, hipertensión arterial, diabetes mellitus, litiasis biliar, hipertensión arterial, trastornos psicológicos, entre otras patologías.

Por lo tanto, la obesidad debe ser prevenida y tratada tempranamente.







Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra

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miércoles, noviembre 01, 2006

La obesidad abdominal incrementa entre dos y tres veces las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio

La obesidad abdominal incrementa entre dos y tres veces las probabilidades de sufrir un infarto de miocardio

Un perímetro de cintura por encima de 102 centímetros en el hombre y 88 en la mujer constituye un riesgo cardiometabólico, según un estudio presentado por la SEC en el Congreso de Enfermedades Cardiovasculares


Redacción, Málaga, (1-11-2006).- Las personas con obesidad abdominal tienen entre dos y tres veces más probabilidades de padecer infarto de miocardio, una angina de pecho o un accidente vascular cerebral, y hasta cuatro veces más de probabilidad de llegar a ser diabéticos, según datos del estudio IDEA, realizado en más de 120.000 pacientes de todo el mundo, hechos públicos por el doctor José María Cruz Fernández en el marco del Congreso de las Enfermedades Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología celebrado en Málaga.

Según expuso el médico, en los últimos años se ha recomendado el control del riesgo cardiometabólico global de cada paciente por encima de la valoración aislada de los factores de riesgo cardiovascular clásicos y se ha calculado casi siempre a través de distintas tablas. Sin embargo, recientes estudios internacionales, como el Interheart, han puesto de manifiesto que estas tablas no tienen en cuenta muchos e importantes factores de riesgo cardiometabólico.

Algunos de los factores que no se contemplan y que en estos momentos se consideran importantes son: cHDL, triglicéridos, nivel de ejercicio físico, consumo de frutas y verduras y, especialmente, obesidad abdominal. Esta última se puede valorar con la medición del perímetro de cintura. Así, valores por encima de 102 centímetros en el hombre o 88 en la mujer constituyen un claro indicador del riesgo cardiometabólico.

En gran medida, todo esto está relacionado con la hiperactividad de un sistema de regulación poco conocido hasta ahora: el sistema endocannabinoide (SEC). El SEC es un sistema fisiológico de reciente descubrimiento, implicado en el control de la ingesta alimentaria, del metabolismo de glúcidos y de lípidos. Según palabras del doctor Cruz, "el control global del riesgo cardiovascular asociado a la obesidad abdominal es ya posible y se perfila, en el momento actual, como la actuación más importante para reducir la epidemia cardiovascular que padecemos".

La forma de incidir en los múltiples factores de riesgo cardiometabólico es bloqueando los receptores CB1, como explico durante el simposio el doctor Juan Tamargo. Este tipo de receptores se encuentra en distintas localizaciones de nuestro organismo: hígado, tejido adiposo, músculo, tracto gastrointestinal y cerebro. La hiperactivación de los CB1 favorece la acumulación de grasa y conlleva diferentes trastornos metabólicos. Por tanto, el bloqueo de los receptores CB1 supone una disminución del riesgo cardiometabólico y, en consecuencia, una disminución del riesgo de padecer una patología cardiovascular.

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