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lunes, febrero 26, 2007

Soja negra para luchar contra la obesidad y la diabetes

Los autores de la investigación consideran que esta variante es aún más beneficiosa que la ya reconocida soja amarilla

Seúl, 24 febrero 2007 (mpg/AZprensa.com)

Un estudio de la Universidad de Hanvang, en Seúl (Corea del Sur) concluye que una dieta rica en judías negras de soja podría ayudar a controlar el peso, disminuir los niveles de grasas y colesterol y contribuir a la prevención de la diabetes

El estudio, realizado en ratas por investigadores de la Universidad Hanyang en Seul (Corea del Sur) se publica en la revista Chemistry & Industry.

Los investigadores explicaron que las judías negras de soja podrían, incluso, ser más potentes que la soja amarilla, una variante ya elogiada por sus propiedades para disminuir el colesterol, y también evitar el aumento de peso. La investigación se basó en permitir a 32 ratas saciarse con una dieta grasa a la que se añadió un suplemento de varios niveles de soja negra. Los resultados mostraron que, después de dos semanas, los animales cuyo consumo energético dependía en un 10 por ciento de la soja negra habían ganado la mitad de peso en comparación con el grupo control.

El colesterol total en sangre bajó un 25 por ciento –explicaron los científicos- y el denominado colesterol "malo" o LDL cayó un 60 por ciento en las ratas del grupo cuya dieta se basaba en un 10 por ciento en la soja negra.

David Bender, vicedecano de la Royal Free and University College Medical School, en Londres (Reino Unido), cree que la proteína de soja podría tener un efecto sobre el metabolismo de las grasas en el hígado y el tejido adiposo, reduciendo la síntesis de nuevos ácidos grasos y colesterol. Es este efecto metabólico el que podría explicar el tradicional uso asiático de la soja negra en el tratamiento de la diabetes.

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domingo, febrero 18, 2007

Ocho consejos para tomar más de ocho vasos al día

Por todas partes escuchamos que debemos de tomar 8 vasos de agua cómo mínimo. Esta recomendación tiene su origen en una vieja investigación que tomaba las calorías como referencia para el consumo de líquidos, de modo que por cada caloría que consumíamos debíamos ingerir 1 ml de agua. Es decir, si el consumo promedio de un adulto sano es de 2000 calorías, su consumo de agua debe ser de 2000 ml (2 litros de agua).

Sin embargo esto es motivo de debate aún, pues esta recomendación no incluye otros líquidos fuera del agua. Lo que sí está claro es que el agua es un nutriente esencial para el organismo al igual que las vitaminas y minerales por lo que es necesario que ingieras diariamente una buena cantidad de ella.

Para asegurarte de que tu cuerpo está bien hidratado, sigue las recomendaciones que te damos a continuación. Es necesario recordarte que estas recomendaciones varían de acuerdo al peso, altura, actividad física de la persona e incluso del clima en que vives puesto que en algunas condiciones las necesidades de líquidos se ven aumentadas.

  1. Las mujeres adultas sanas deben tomar aproximadamente 2.7 litros diarios (91 onzas) mientras que para los varones adultos sanos, su ingesta de líquidos aproximada debe ser de unos 3.7 litros diarios (125 onzas) incluyendo otras bebidas fuera del agua y el agua contenida en los alimentos como frutas y verduras principalmente.
  2. De la recomendación de líquidos, procura que el 80 % vengan del agua, de la leche, té, café, caldos y jugos de frutas naturales y el restante 20% procedan de las frutas, verduras, granos cocidos, carnes etc.
  3. Las frutas y verduras son buena fuente de agua aumenta tu consumo a 5 porciones al día; te ayudarán a cumplir con tu recomendación.
  4. El té natural es una bebida sana, por sus propiedades antioxidantes se ha relacionado con menor riesgo de cáncer ovárico y enfermedades del corazón; si te gusta tomar té, esta es una buena opción, sino te gusta, sustitúyelo por infusión de hierbas como la manzanilla, que además es un excelente digestivo.
  5. Toma agua antes de las comidas y entre ellas. Puedes tomar de 1 a 2 vasos con las comidas sin que esto interfiera en el proceso de digestión de los alimentos.
  6. Cuando haga calor bebe jugos de frutas naturales o té helado en vez de refrescos embotellados.
  7. El aire reciclado en las oficinas y los aviones reseca la piel; trata de llevar siempre que se pueda, una botella de agua.
  8. En caso de los deportistas, las necesidades se aumentan por que su cuerpo demanda más agua para reponer las pérdidas por el sudor. Lo cual va a depender de la intensidad del ejercicio y la temperatura del ambiente. Si no tomamos suficiente agua podemos llegar a deshidratarnos. Por lo que es necesario tomar unos tres vasos más de agua u otra bebida deportiva. A continuación te damos algunos consejos para que no te deshidrates mientras practicas deportes:
    • Bebe uno o dos vasos de líquidos al menos una hora antes de empezar a hacer ejercicio.
    • Bebe ocho onzas de líquidos de 20 a 30 minutos antes de hacer ejercicio.
    • Toma de cuatro a ocho onzas de líquidos cada 10 ó 15 minutos aproximadamente mientras se hace ejercicio.
    • Bebe ocho onzas adicionales de líquidos 30 minutos después de hacer ejercicio.
    • Pésate antes y después de hacer ejercicio y beber ocho onzas de agua por cada libra de peso perdida.

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viernes, febrero 09, 2007

Horas de sueño influirían en tendencia a la obesidad de los niños

Viernes 9 de Febrero de 2007

01:43

ORBE

WASHINGTON.- Según un estudio realizado en Estados Unidos, los niños que no duermen lo suficente tienen más posibilidades de tener sobrepeso que aquellos que duermen bien, lo que agrega una relevante evidencia de que el sueño es importante para el control del peso.

Otra investigación reveló que la privación del sueño aumenta niveles de la hormona del hambre y baja los de la hormona que hace sentir saciedad a las personas.

Investigadores de la Northwestern University de Evanston, Illinois, revisaron cifras oficiales de más de 1.400 jóvenes de entre 3 y 12 años, y siguieron datos de los mismos durante los cinco años posteriores. Los padres completaron diarios con las horas en que se acostaban y levantaban sus hijos.

En conclusión, aquellos que tenían una hora menos de sueño que sus pares, tendían a tener un promedio de 2,27 kilos más, dijo Emily Snell, estudiante de desarrollo humano y políticas sociales en Northwestern. "Muchos tienen que levantarse a las seis o las siete para ir a la escuela, y los padres los tienen que mandar a la cama a las ocho para que duerman 10 o más horas", añadió.

"Una buena noche de sueño puede ayudarlos a recuperar un peso saludable tanto como mejorarles el humor y la performance escolar", dijo.

El investigador del sueño de la Universidad de Chicago, Eve Van Cauter, señaló que es posible que los niños tengan más hambre por los cambios en el apetito y las hormonas de la saciedad. "Es también posible que cuando están realmente fatigados tengan menos ganas de salir afuera a jugar o practicar algún deporte, y así se vuelven más propensos a sentarse enfrente del televisor".

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